Diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos.

 


“Lo que somos, cómo nos comportamos, cómo pensamos y sentimos, no está gobernado por el corazón, sino por el cerebro.”

Anne Moir, científica y especialista en genética y psicoterapia [1]

 

CONTENIDO

Introducción
Tamaño y simetría del cerebro
El encéfalo
Las neuronas y sus partes.
Potencial de acción de la neurona
La sinapsis
Materia gris y materia blanca
Hemisferio derecho y hemisferio izquierdo
El cuerpo Calloso
El Hipotálamo
La amígdala y la corteza frontal
El hipocampo
El tálamo
El cerebelo
La corteza orbitofrontal (COF)
Lóbulo Parietal
Área de Broca y área de Wernicke
Conclusión 

 

Introducción

Ahora, vamos a abordar un tema realmente interesante que ha generado bastante debate en internet. Si decides ir al buen y confiable buscador de Google y escribes "cerebros masculinos y femeninos", te encontrarás con una avalancha de artículos que niegan con firmeza la existencia de cerebros masculinos y femeninos. Argumentan que el cerebro es más como un mosaico, y no se puede simplificar en categorías de femenino y masculino.

Mara Dierssen, neurocientifica de la Universidad Pompeu Fabra dice que "La idea de que hombres y mujeres tienen aptitudes y actitudes diferentes porque sus cerebros son distintos es errónea y contraproducente." [2] A estas mismas críticas se le une la neurocientífica Gina Rippon quien dijo "Estamos en el punto en el que debemos decir: Olvídense del cerebro masculino y femenino; es una distracción, es inexacto." [3] Gina publicó en 2019 un libro titulado "El Cerebro de Género: La nueva neurociencia que desmorona el mito del cerebro femenino" donde supuestamente intenta demostrar que no existen diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos y qué tales diferencias son un mito.

La feminista neurocientífica israelí Daphna Joel, también sostiene que "No existen cerebros "masculinos" o "femeninos", sino uno solo con características combinadas de cada género y que en cada persona representa un "mosaico único" [4]  Daphna en colaboración con Luba Vikhanski escribió un libro titulado "Mosaico de Género: Más Allá del Mito del Cerebro Masculino y Femenino". En este libro, han defendido la idea de que no existe tal cosa como un cerebro masculino o femenino, sino que el cerebro es más como un mosaico único para cada individuo. Sin embargo, la investigación de Daphna ha enfrentado críticas por parte de otros neurocientíficos que sostienen que, en promedio, los cerebros masculinos y femeninos muestran diferencias significativas y pueden ser clasificados con un alto grado de precisión.

Lise Eliot, profesora de neurociencia en la Escuela de Medicina de Chicago en la Universidad de Medicina y Ciencias Rosalind Franklin también se suscribe a las mismas conclusiones y dice, “La gente dice que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, pero el cerebro es un órgano unisex (...)[5] Los cerebros masculinos y femeninos no son mucho [más] diferentes entre sí que los corazones de los riñones masculinos o femenino.” [6]

A pesar que estas neurocientíficas han hecho estas declaraciones, muchos neurocientíficos consideran que están equivocadas y sugieren el punto de vista contrario. María Gudín es doctora en medicina y especialista en neurología, discrepa con las neurocientíficas que hemos citado y afirma que "No tenemos un cerebro unisex, sino que es masculino o femenino desde el desarrollo embrionario. La diferenciación sexual entre hombre y mujer se produce a nivel genético desde el momento del desarrollo embrionario." [7]

Natalia López, catedrática de bioquímica y autora de muchos articulos científicos internacionales en Bioquímica Mitocondrial y en Biología Molecular y Celular, también sostiene que “no existe un cerebro unisex, porque no somos genéticamente iguales y nuestros cuerpos no son iguales. Y como esto es así, durante el desarrollo embrionario no se construye lo mismo un cerebro que otro. Las grandes áreas son distintas. Nacemos ya con la estructura de un cerebro típicamente masculino o típicamente femenino.” [8] En 2007 publicó un libro titulado “Cerebro de mujer y cerebro de varón” donde presenta pruebas que en los cerebros de los hombres y las mujeres existen claras diferencias y como esto explican del por qué hombres y mujeres tienen comportamientos, gustos y preferencias diferentes.

Richard Haier, profesor de psicología en el Departamento de Pediatría e investigador de la inteligencia humana, dijo que “la evolución humana ha creado dos tipos diferentes de cerebros diseñados para un comportamiento igualmente inteligente" [9] Sin embargo una de las mayores autoridades en este campo, Louann Brizendine quien es una científica, médica, neuropsiquiatra y neurobióloga. Quién ha escrito dos libros al respecto, el "cerebro femenino" en 2006 y el "cerebro masculino" en 2010, sostiene que "No existe un cerebro unisex (...) Las chicas nacen dotadas de circuitos de chicas y los chicos nacen dotados de circuitos de chicos. Cuando nacen, sus cerebros son diferentes y son los cerebros los que dirigen sus impulsos, sus valores y su misma realidad.” [10]

Podemos ver que, en el mundo académico, hay un debate en curso sobre este tema. Por eso, es importante que desarrollemos nuestro propio criterio y analicemos qué lado de la balanza tiene más peso en cuanto a las evidencias. En este capítulo, exploraré pruebas que sugieren que los cerebros de hombres y mujeres funcionan de manera diferente y cómo estas diferencias influyen en los roles de género, comportamientos y preferencias típicamente asociados a hombres y mujeres.

No estoy negando que nuestros cerebros puedan cambiar con el tiempo debido a factores individuales, como nuestros hábitos y la influencia de la cultura (por ejemplo, aprender un nuevo idioma). Sin embargo, esto no contradice la existencia de características innatas que poseemos desde que estamos en el vientre materno, y las modificaciones que nuestro cerebro pueda experimentar se suman a estas características innatas.

Para adentrarnos en nuestro tema, consideremos un fascinante experimento científico realizado por catorce expertos en neurociencia de prestigiosas universidades como la de California, Michigan y Stanford. Este estudio podría arrojar luz sobre el tema que vamos a abordar. [11]

Los científicos establecieron una serie de parámetros que se consideran parte de una programación genética innata, independiente de la autopercepción y la influencia cultural, y que se presuponen como femeninos o masculinos según investigaciones previas. Para poner a prueba estos parámetros y obtener evidencia sobre las diferencias en el cerebro, analizaron post mortem treinta cerebros y evaluaron estos parámetros para predecir el sexo de sus dueños originales. Sorprendentemente, los resultados fueron un rotundo éxito con una precisión del 100%. Los científicos lograron identificar el sexo de las personas basándose únicamente en ciertos parámetros cerebrales, que incluían aspectos como la prevalencia de trastornos neuropsiquiátricos como la depresión. Es importante destacar que los científicos no tenían información sobre el sexo de los dueños originales de los cerebros en ningún momento, lo que hace aún más asombrosa la eficacia del resultado.

Esto significa que incluso sin conocer la identidad de los dueños de estos cerebros, los expertos pudieron determinar si eran hombres o mujeres. Esto contradice la creencia de que los cerebros no presentan diferencias de género. Si esta creencia fuera cierta, habría sido imposible lograr una clasificación tan precisa. Sin embargo, los expertos lo lograron, lo que nos lleva a cuestionar la idea de que los cerebros son idénticos en hombres y mujeres.

Es importante destacar que el propósito de este capítulo no es demostrar que las mujeres son más inteligentes que los hombres, ni viceversa, ni promover la discriminación ni la intolerancia hacia ningún grupo, incluidas las personas homosexuales. Más bien, este libro sostiene que hombres y mujeres son igualmente capaces de realizar trabajos intelectuales y que ninguno es superior ni inferior al otro. Sin embargo, también debemos reconocer que los cerebros de hombres y mujeres procesan la información de manera diferente.[12] Es como un laberinto con múltiples caminos, varios de los cuales conducen al mismo resultado. Con esto en mente, adentrémonos en el tema.

 

Tamaño y simetría del cerebro

Es un hecho científico bien establecido que el cerebro masculino es aproximadamente un 10% más grande que el femenino, y también pesa entre un 11 y un 12% más que el de una mujer. Sin embargo, es importante aclarar que sacar conclusiones sobre la inteligencia basándose únicamente en el tamaño del cerebro sería un error. Aunque es verdad que en general un cerebro más grande se asocia con mayor inteligencia (esto depende de varios factores) [13], esta regla no se aplica directamente a la comparación entre hombres y mujeres. Es crucial considerar que las mujeres, en promedio, son más bajas que los hombres, lo que significa que sus cuerpos tienen menos conexiones neuronales que requieren soporte cerebral. Por lo tanto, la disparidad de tamaño entre los cerebros de hombres y mujeres no implica una superioridad intelectual de uno sobre el otro.

En un episodio del programa "Atrapa un Millón" de España, dos concursantes llamadas Laura y Marta se perdieron la oportunidad de ganar 270,000 € por desconocer el dato científico que acabamos de mencionar. [14] ¡Y vaya que dejaron bien claro su desconocimiento! Estas mujeres parecían vivir bajo el prejuicio de que los hombres son menos inteligentes y, por lo tanto, no pueden tener cerebros más grandes (a pesar de que acabábamos de aclarar que el tamaño del cerebro no determina la inteligencia). La pregunta era: ¿Quién tiene, en promedio, el cerebro más grande? Y en pantalla se mostraron tres opciones: Un niño, una mujer y un hombre. No pasaron ni 10 segundos cuando la primera mujer exclamó: "¡Los hombres no!" Lo más sorprendente es que ambas mujeres eligieron la opción "Niño". ¡Vaya ocurrencia! ¿En qué estaban pensando? ¿Acaso creían que los hombres nacen con un cerebro grande pero que se les encoge a medida que crecen? ¿No debería ser al revés?

Una de las concursantes intentó justificar por qué el cerebro del hombre no podía ser el más grande de las tres opciones, argumentando que los hombres eran cazadores y las mujeres recolectoras. ¡Vaya explicación! Según ella, las mujeres podían ver más colores, lo que demostraría que el cerebro femenino estaba más desarrollado. ¿Se indignaría la ministra de “igualdad” Irene Montero ante semejantes palabras? ¿Lanzaría una campaña mundial pidiendo brazaletes para combatir la discriminación, como hizo por el beso de Rubiales a Jenny Hermoso? Ah, ya recordé: cuando se trata de la discriminación contra los hombres, a Irene Montero parece no importarle mucho.

Ante su firme negativa de siquiera considerar la posibilidad de que los hombres tuvieran el cerebro más grande en comparación con los niños y las mujeres, decidieron apostar los 270,000 € que habían ganado durante el juego. Desafortunadamente, terminaron perdiendo la apuesta cuando se reveló que, de hecho, los hombres tienen en promedio un cerebro más grande que las mujeres, y obviamente que los niños. Es comprensible que tal vez creyeran que hombres y mujeres tenían el mismo tamaño de cerebro en algún momento, ¡pero ¿un niño?! Estos son los resultados del feminismo en España. Aunque demostraron ser auténticas portavoces del feminismo, su defensa les terminó costando 270,000 €. ¡Bravo! ¡Viva el feminismo!

Zeenat Zaidi comenta lo siguiente sobre el tamaño de los cerebros:

“El cerebro humano adulto pesa en promedio alrededor de 3 libras (1.5 kg) con un tamaño de aproximadamente 1130 cm3 en mujeres y 1260 cm3 en hombres, aunque hay una variación individual sustancial. Los cerebros masculinos son aproximadamente un 10% más grandes que los cerebros femeninos y pesan un 11-12% más que el de una mujer. Las cabezas de los hombres también son aproximadamente un 2% más grandes que las de las mujeres. Esto se debe a la mayor estatura física de los hombres. La mayor masa muscular y el mayor tamaño corporal de los hombres requieren más neuronas para controlarlos. El peso del cerebro está relacionado con el peso corporal en parte porque aumenta con la altura. Esta diferencia también está presente al nacer. El cerebro de un niño es entre un 12-20% más grande que el de una niña. El perímetro cefálico de los niños también es mayor (2%) que el de las niñas. Sin embargo, cuando se compara el tamaño del cerebro con el peso corporal a esta edad, casi no hay diferencia entre niños y niñas. Por lo tanto, un bebé niña y un bebé niño que pesen lo mismo tendrán tamaños de cerebro similares.” [15]


La simetría es cuando un objeto o figura es igual en ambos lados, desde el izquierdo al derecho. Imagina que doblas el objeto por la mitad y ambos lados coinciden perfectamente, como cuando pones una mano sobre la otra y se ven iguales. Es como ver una imagen reflejada en un espejo, donde ambos lados son idénticos. Vea estos ejemplos de simetría:

Claro, resulta que el cerebro también tiene algo de simetría. Quiero decir que, si miras ambos lados del cerebro, verás que muchas partes se parecen entre sí, como si fueran un reflejo uno del otro. No es una simetría perfecta, pero sí hay cierta correspondencia. Te dejo una imagen para que veas cómo se ve esta simetría en el cerebro.

¡Ahí va un dato curioso sobre los cerebros de las mujeres! Resulta que son más simétricos que los de los hombres. Lo contrario a la simetría es la asimetría. Alicia Rubios dice que el cerebro del varón es más asimétrico” [16] Las partes más asimétricas del cerebro masculino están relacionadas con el habla y las habilidades espaciales. Es decir, cómo nos expresamos verbalmente y cómo nos orientamos en el espacio y manipulamos objetos desde diferentes perspectivas. La psicóloga y profesora canadiense Doreen Kimura sostiene que “Los investigadores que estudian las diferencias sexuales han asumido ampliamente que los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro están organizados de manera más asimétrica para las funciones espaciales y del habla en los hombres que en las mujeres.” [17]

La profesora Cynthia Darlington comenta que “se informa que el cerebro femenino es más simétrico que el cerebro masculino. Se informa que la asimetría difiere más entre mujeres y hombres en áreas relacionadas con la función del lenguaje y la lateralidad.” [18] Lucia F. Jacobs es profesora del Departamento de Psicología y del Instituto Helen Wills de Neurociencia de la Universidad de California, Berkeley, también sostiene que:

 El cerebro femenino adulto promedio parece ser más simétrico y, por lo tanto, menos lateralizado que el cerebro masculino. Las consecuencias de la simetría para la función cerebral se ven en la relativa solidez del cerebro femenino para responder al accidente cerebrovascular; Al estar menos lateralizadas y, por tanto, con una función cerebral representada de forma redundante, las mujeres recuperan el habla más rápidamente después de un traumatismo en el hemisferio izquierdo.” [19]


Daniel López Rosetti también comenta:

“Sucede que, si bien ambos hemisferios cerebrales son en su mayor parte iguales tanto en Ellas como en nosotros, existen diferencias que hacen que no sean «idénticos». Esas diferencias son «asimetrías» que explican diferentes habilidades y comportamientos. Y en estos términos, debemos decir que en el cerebro femenino los dos hemisferios son más parecidos entre sí que en nosotros, por lo que Ellas tienen un cerebro más «simétrico» y nosotros un cerebro más «asimétrico».”  [20]

 

Ya hablaremos más adelante el asunto del hemisferio izquierdo.

 

El encéfalo

El encéfalo es como el director de una orquesta en nuestro cuerpo. Controla todo, desde nuestras emociones y recuerdos hasta nuestras decisiones y gustos. Pero aquí viene lo interesante: la información que necesita para funcionar se encuentra repartida por todo el cuerpo. Imagina el encéfalo como un equipo de fútbol, este tiene tres jugadores clave: el cerebro, el cerebelo y el tronco del encéfalo. Te mostraré en una ilustración dónde se encuentran y luego te explicaré qué hacen cada uno de ellos.


1. Cerebro:
El cerebro es la parte más grande y la más inteligente del encéfalo. Piensa en él como la computadora principal de tu cuerpo. Hace muchas cosas importantes, como ayudarte a pensar, recordar cosas, moverte, hablar y sentir emociones. También controla cosas como la respiración y el latido del corazón. [21]

2. Cerebelo: Imagina que el cerebro es el jefe de operaciones, mientras que el cerebelo es su asistente de confianza. El cerebro se encarga de todo, desde cómo actuamos hasta lo que nos gusta, pero el cerebelo tiene una tarea crucial: mantenernos en equilibrio mientras hacemos cosas. Por ejemplo, cuando montas en bicicleta, tu cerebro dice: “¡Mueve los brazos y las piernas!” Pero el cerebelo es quien asegura que no te caigas. Lo mismo ocurre cuando saltas la cuerda. El cerebro ordena: “¡Salta!” Y el cerebelo se asegura de que aterrices suavemente y no te caigas. Así que, en resumen, el cerebelo es como el asistente del cerebro que se asegura de que nuestros movimientos sean fluidos y que no perdamos el equilibrio mientras nos movemos. [22]

3. Tronco del Encéfalo: El tronco del encéfalo es como el supervisor principal de tu cuerpo. Se asegura de que todo funcione sin que tengas que preocuparte por ello. Piensa en la respiración: inhalas y exhalas sin pensar en ello, gracias al tronco del encéfalo. También mantiene tu corazón latiendo al ritmo adecuado, sin necesidad de que le des órdenes. Y, ¿alguna vez te has dado cuenta de que parpadeas sin siquiera pensarlo? Bueno, el tronco del encéfalo es el responsable de eso.

Pero eso no es todo; este supervisor principal también se encarga de cosas importantes como la digestión, mantener la temperatura de tu cuerpo adecuada y regular tu ciclo de sueño. Así que, gracias al tronco del encéfalo, puedes disfrutar de tu comida, mantenerte a la temperatura adecuada y dormir sin preocuparte por ello. En resumen, el tronco del encéfalo se asegura de que todas estas funciones automáticas de tu cuerpo funcionen sin que tengas que pensar en ellas. [23]

 

Las neuronas y sus partes.

La neurona es la unidad básica sobre la que está construido el cerebro. Para que usted me vaya entendiendo y agarrando el hilo, las neuronas son como los mensajeros del cerebro. Son pequeñas células que se comunican entre sí para que nuestro cerebro y cuerpo funcionen correctamente. A continuación, vamos a ver las partes de las neuronas y vamos a aprender para qué sirven.

1. Axón: El axón, esa larga cola de las neuronas, es como el cableado eléctrico de tu casa. Imagínalo como esos cables que llevan la electricidad desde la toma de corriente a tus electrodomésticos. Cuando conectas una grabadora, la electricidad fluye a través de los cables, permitiéndole reproducir música, ajustar el volumen y encender las luces. Bueno, en el mundo de las neuronas, esos cables son como los axones. Llevan información en forma de pequeñas señales eléctricas, ¡y sí, en verdad son señales eléctricas! Estas señales viajan a otras neuronas para comunicarse, ¿Y cómo lo hacen? es una pregunta interesante que responderé en breve.

2. Mielina: La mielina es una capa grasa que recubre las fibras nerviosas (axones). Su misión es proteger a los axones para que conduzcan los impulsos (o las señales) nerviosos más rápida y eficazmente. Imagínalo como el protector que rodea los cables de una plancha eléctrica, evitando que la electricidad se escape. Si alguna vez has tocado un cable pelado, sabes que puede ser peligroso porque puedes recibir un toque eléctrico. La mielina es como esa capa protectora, pero en las neuronas. Su trabajo principal es hacer que los impulsos eléctricos viajen rápido y sin problemas. Es como un tobogán acuático que hace que te deslices velozmente, pero en este caso, esas neuronas comunican información a gran velocidad gracias a la mielina.

Los axones con mielina se llaman “materia blanca”. Esto se debe a que cuando muchos de estos axones se agrupan, crean una apariencia blanquecina debido a la mielina que los cubre. Por otro lado, cuando los cuerpos de las neuronas (que incluye los axones, obviamente) no tienen mielina, se llaman “materia gris”. Esta diferencia es esencial para entender cómo funciona el cerebro, le recomiendo tomar nota o subrayar esta parte.[24]

3. Cuerpo celular: El cuerpo celular de una neurona es la parte principal de la neurona donde se encuentran el núcleo y otras partes importantes para su funcionamiento. Aquí se toman decisiones importantes y se procesa la información que la neurona recibe de otras neuronas (no se preocupe, ya explicaré como se comunica una neurona con otra neurona, no se desanime). El núcleo en el cuerpo celular contiene el material genético que controla cómo funciona la neurona.

Para que me entienda mejor: El cuerpo celular de una neurona es como la "oficina principal" de una empresa, en este caso la neurona, donde se toman decisiones importantes. Es como el "cerebro" de la neurona.

4. Núcleo: Piensa en el núcleo de la neurona como el director de esta pequeña empresa cerebral. Es el encargado de dar órdenes para producir la mayoría de las proteínas necesarias en la neurona. En otras palabras, el núcleo contiene las instrucciones genéticas que guían a la neurona en sus tareas. Es como el jefe de la neurona, diciéndole qué hacer. En pocas palabras, la neurona es la empresa, el cuerpo celular es la oficina de la empresa, y el núcleo es el jefe.[25]

5. Dendritas: Ahora que ya reconoces el cuerpo celular de la neurona (te sugiero echar un vistazo nuevamente a la imagen para tenerlo fresco en la mente), podrás identificar fácilmente las dendritas, esas ramificaciones que parecen las ramitas de un árbol y que salen del cuerpo celular de la neurona. Piensa en las dendritas como una antena de internet en el techo de una casa. El trabajo de las dendritas es recibir los neurotransmisores, que son como los mensajes para la neurona. Así como la antena recoge la señal de internet y la lleva al router para que todos en casa puedan conectarse al internet, las dendritas capturan los neurotransmisores y los distribuyen por la neurona. Pronto te explicaré más sobre qué son exactamente esos neurotransmisores, pero por ahora, basta con saber que son los mensajeros que la neurona necesita, y las dendritas son las encargadas de recibirlos. [26]

6. Terminal del axón: Recuerda que, al igual que la información llega a la neurona a través de las dendritas, debe haber una parte de la neurona donde la información salga para ser transmitida a otra neurona. Observa nuevamente la imagen con las partes de la neurona en este libro para mantenerlo fresco en tu mente. Notarás que, al final de la neurona, hay otro tipo de ramificaciones que se asemejan a las ramas de un árbol. A estas ramificaciones se les llama “terminales del axón.” Son la parte final del axón donde llegan los impulsos eléctricos que han viajado a lo largo de la neurona. En pocas palabras, esas “ramitas” al final de la neurona son donde la información se prepara para ser transmitida a otra neurona.

7. botones sinápticos: Si vuelves a mirar la imagen, notarás que en las ramitas al final de la neurona, a las que llamamos terminales del axón, hay pequeños abultamientos; algunos de ellos parecen bolitas. Estos diminutos abultamientos se llaman botones sinápticos. Cuando el impulso eléctrico llega a la terminal del axón y alcanza estos botones sinápticos, estos liberan sustancias llamadas neurotransmisores. Los neurotransmisores son como mensajeros que transmiten la información a la siguiente neurona a través de algo que llamamos sinapsis. ¿Te preguntarás qué es la sinapsis? Voy a explicar más en detalle en breve sobre la sinapsis, pero por ahora, basta con entender que la sinapsis, en pocas palabras, es como un puente que ayuda a las neuronas a comunicarse entre sí. Este puente se encuentra en los botones sinápticos, esos pequeños abultamientos al final de cada ramita de la terminal del axón. [27]

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Ahora que conocemos las partes clave de las neuronas, es el momento de descubrir cómo se comparte la información de una neurona a otra. Este conocimiento será fundamental cuando hablemos sobre las diferencias en los cerebros de hombres y mujeres. Si usted maneja este tema le recomiendo saltarse esta parte.

 

Potencial de acción de la neurona

Las neuronas son como los mensajeros del cerebro y usan señales eléctricas llamadas "potenciales de acción" para comunicarse rápidamente entre sí a largas distancias. Imagina esto como el juego de teléfono con vasos y un hilo que quizás recuerdes de tu infancia (vea la imagen). En ese juego, un vaso estaba atado a un extremo del hilo, y otra persona tenía el otro vaso en su oído. Para que funcione, debías mantener el hilo bien estirado. Entonces, cuando alguien hablaba en un vaso, el sonido viajaba a través del hilo al otro vaso, permitiendo que la otra persona escuchara el mensaje. Las neuronas funcionan de manera similar, transmitiendo mensajes a lo largo de largas distancias a través de "hilos" eléctricos.

Ahora, visualicemos que, en lugar de un par de teléfonos de vasitos, tenemos un montón de ellos, y todos están conectados a través de sus vasitos, como lo muestra la imagen a continuación.

Imagina que tomas el primer vasito en esta larga fila de vasos e hilos, y lo que dices viaja a través del hilo hasta llegar al otro extremo. Pero en lugar de que el último vaso escuche tu mensaje, lo recibe el vasito que está junto a él, y ese vasito a su lado, y así sucesivamente, pasando el mensaje de un vaso a otro. Las neuronas hacen algo parecido; transmiten información de una a otra. La neurona que envía el mensaje se llama "neurona presináptica", y la que recibe el mensaje se llama "neurona postsináptica".



Imagina que los neurotransmisores son como mensajeros que llegan a una casa, que en este caso es una neurona. Dentro de la casa, todo está tranquilo y un poco apagado, como si las personas que viven allí fueran un tanto aburridas. Pero, en el patio, hay personas alegres y llenas de energía esperando para entrar y darle vida a la casa. Las personas tristes en la casa representan las "moléculas negativas" en la neurona, mientras que las personas alegres en el patio son las "moléculas positivas".

Estos mensajeros notan algo interesante: la casa no tiene una sola puerta, ¡tiene muchas! Afortunadamente, tienen llaves que encajan en las cerraduras, pero cada llave es única y solo encaja en su cerradura correspondiente. En las neuronas, estas "cerraduras" son como puertas en las dendritas, que son esas ramitas que mencionamos anteriormente. Estas puertas en las neuronas se llaman "receptores" en lugar de "puertas". Los mensajeros deben encontrar el receptor adecuado, encajar su llave y abrirlo para que las moléculas positivas entren en la neurona y la activen.

Cuando la neurona se activa y está lista para transmitir el mensaje a la siguiente neurona, decimos que está "despolarizada". Los mensajeros llegan, abren las puertas de los receptores en las dendritas y permiten que las moléculas positivas entren, lo que polariza la neurona y la prepara para enviar el mensaje a la siguiente neurona.

A medida que estos receptores se activan en las dendritas, también desencadenan la apertura de otras puertas a lo largo del axón, que es como un largo cable que conecta las neuronas. Estas puertas se abren una tras otra, como fichas de dominó, a medida que las moléculas positivas avanzan. Así es como viaja el impulso eléctrico a lo largo del axón hasta llegar a la terminal del axón. Puedes pensar en ello como una emocionante fiesta en la que las puertas se abren una tras otra, permitiendo que la diversión se extienda por toda la casa (neurona).

Pensemos en la neurona como una casa con paredes protectoras llamadas membranas. Ahora, imagina que los mensajeros que deben abrir las puertas, utilizando llaves especiales que encajan en cerraduras específicas, son los neurotransmisores. Las puertas, por supuesto, son los receptores.

En esta ilustración hay dos tipos de personas: las que están adentro de la casa y están un poco tristes y aburridas, estas representan las moléculas negativas (Iones de Potasio - K+), y las personas alegres y llenas de energía que esperan en el patio para entrar a la casa, que son las moléculas positivas (Iones de Sodio - Na+).

A lo largo de la neurona, hay una serie de puertas adicionales que se abren como fichas de dominó. Estas puertas adicionales se les llama “canales de voltaje dependiente”. Cuando las moléculas positivas aún no han entrado en la neurona, decimos que la neurona está en su “estado de reposo”. Pero cuando las puertas comienzan a abrirse a lo largo del axón, esto se llama “potencial de acción”. En resumen, cuando la neurona está tranquila y no envía ningún mensaje, se encuentra “polarizada”. En cambio, cuando está lista y activa para transmitir un mensaje, está “despolarizada”. Es importante recordar estos términos, ya que serán útiles más adelante en este libro.

 

La sinapsis

Imagina las neuronas como esos teléfonos de juguete hechos de vasitos que mencionábamos antes. Cuando hablas en uno de los vasitos, tu voz viaja a través del hilo por vibraciones, llega al otro extremo y se escucha al otro lado. En otras palabras, el sonido entra por un extremo, se propaga a través del hilo por vibraciones y sale por el otro extremo, transmitiendo tus palabras y tono de voz.

De manera similar, las neuronas funcionan. El mensaje entra en forma de neurotransmisores, se desplaza a través de impulsos eléctricos y, finalmente, sale del otro lado, entregando neurotransmisores a la siguiente neurona.

Cuando el mensaje eléctrico llega a la terminal del axón (dirígete nuevamente a la imagen de la neurona para tenerla en mente) continúa su camino hasta los botones sinápticos. Dentro de estos botones hay unas pequeñas bolsitas llenas de neurotransmisores, como si fueran tus queridas canicas de la infancia en una botella de plástico. Estas bolsitas se llaman vesículas.

En estos botones sinápticos, ocurre algo interesante: cuando el impulso nervioso, o potencial de acción, llega, se abren canales o puertas especiales que permiten la entrada de calcio en el botón sináptico. Cuando esto sucede, las pequeñas vesículas se fusionan con la membrana de la neurona. Piensa en estas membranas como las paredes que protegen una casa, pero en este caso es la Neurona. Después de este proceso, los neurotransmisores se liberan y se dispersan en un espacio especial entre las neuronas, que es donde pueden pasar de una neurona a otra. A esto se le llama sinapsis.

Echemos un vistazo a una imagen para tener una idea más clara de este espacio sináptico entre las neuronas.

En el mundo de las neuronas, hay una variedad de mensajeros llamados neurotransmisores, y cada uno de ellos lleva un mensaje único.

Permíteme presentarte a algunos de los neurotransmisores más importantes en el cerebro y explicarte lo que podría suceder si alguien no tiene suficiente de ellos. Por favor, aprenda los nombres y funciones de cada uno de ellos ya que estaremos hablando bastante de ellos en los próximos capítulos.

1. Dopamina: Esta es la que se encarga de regular el placer, la motivación y nuestras decisiones. Si falta dopamina, podríamos sentirnos deprimidos, carentes de motivación, perder el interés en nuestras actividades y tener problemas de concentración.

2. Serotonina: Controla nuestro estado de ánimo, emociones y calidad del sueño. Cuando hay falta de serotonina, podemos experimentar tristeza, ansiedad, alteraciones en el sueño, cambios de humor y, en algunos casos, depresión.

3. Noradrenalina (Norepinefrina): Esta neurotransmisora está al mando de mantenernos alerta y preparados para la "lucha o huida". Si hay escasez de noradrenalina, podríamos sentir fatiga, falta de energía y dificultades para lidiar con el estrés.

4. GABA (Ácido Gamma-Aminobutírico): Actúa como un regulador de la excitación, como un freno para los impulsos nerviosos. Cuando falta GABA, es posible experimentar ansiedad, insomnio, convulsiones y problemas de ansiedad.

5. Glutamato: Este es un importante neurotransmisor excitador que influye en nuestra memoria y capacidad de aprendizaje. Un exceso de glutamato puede estar relacionado con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

6. Endorfinas: Actúan como analgésicos naturales y nos proporcionan una sensación de bienestar. Si faltan, podríamos tener una menor tolerancia al dolor y sentirnos menos felices.

7. Acetilcolina: Desempeña un papel importante en la memoria, la atención y el control muscular. Cuando hay déficit de acetilcolina, podríamos tener problemas de memoria y dificultades en el movimiento muscular.

Es importante recordar que la carencia significativa de cualquiera de estos neurotransmisores puede afectar negativamente la salud mental y física. Muchos trastornos neurológicos, como la depresión y la ansiedad, a menudo están relacionados con desequilibrios en estos neurotransmisores. En tales casos, médicos y especialistas pueden recomendar terapias y medicamentos para restaurar los niveles adecuados de neurotransmisores en el cerebro y mejorar la calidad de vida de la persona. La profesora Betsy Grey señala “Tener demasiado o muy poco de cualquiera de los neurotransmisores puede causar síntomas psicológicos y físicos.” [28]

Estos son solo algunos de los mensajeros del cerebro, pero el mundo de los neurotransmisores es amplio y fascinante. Si te interesa, puedes explorar más sobre ellos en internet. Cada grupo de mensajeros tiene su mensaje único que influye en cómo pensamos, sentimos y actuamos.

 

Materia gris y materia blanca

¡Aquí viene la parte interesante! En el cerebro, tenemos algo llamado "materia gris" y "materia blanca". Resulta que los cerebros de los hombres tienen más materia gris, mientras que los cerebros de las mujeres tienen un poco más de materia blanca. Es una diferencia real que los científicos están de acuerdo en que existe.


Zeenat Zaidi es profesor de Anatomía en United Medical & Dental College, Karachi, Pakistán, dice que:

“Las proporciones de materia gris a blanca también difieren significativamente entre los sexos en diversas regiones de la corteza humana. Las variaciones en la cantidad de materia blanca y gris en el cerebro siguen siendo significativas. Los hombres tienen aproximadamente 6,5 veces más materia gris en el cerebro que las mujeres, y las mujeres tienen aproximadamente 10 veces más materia blanca que los hombres. A la edad de 20 años, un hombre tiene alrededor de 176.000 km y una mujer, alrededor de 149.000 km de axones mielinizados en el cerebro. Los hombres parecen tener más materia gris, formada por neuronas activas, y las mujeres, más materia blanca responsable de la comunicación entre las diferentes áreas del cerebro.[29]


El médico de familia, educador, autor y periodista médico Walt Larimore, señala que:

“Mientras que los cerebros masculinos contienen alrededor de 6,5 veces más materia gris (la “materia pensante”), los cerebros femeninos tienen más de 9,5 veces más materia blanca (la “materia de procesamiento”) (…)”  [30]


El Dr. Larry Cahill es profesor del Departamento de Neurobiología y Comportamiento de la Universidad de California, Irvine, sostiene que
“Las proporciones de materia gris a blanca también difieren significativamente entre sexos en diversas regiones de la corteza humana.” [31]

¿Qué implica esto? Bueno, significa que, dado que las mujeres tienen más materia blanca en sus cerebros, sus mentes están bastante activas. Los mensajeros del cerebro, los neurotransmisores, viajan a toda velocidad a través de las neuronas, lo que permite que los mensajes se transmitan más rápido que en los cerebros de los hombres.

Zeenat Zaidi sigue señalando:

“Los hombres parecen pensar con su materia gris, que está llena de neuronas activas. Las mujeres piensan con la materia blanca, que se compone más de conexiones entre neuronas. De esta manera, el cerebro de una mujer tiene una configuración un poco más complicada, pero esas conexiones pueden permitir que el cerebro de una mujer funcione más rápido que el de un hombre.” [32]

 

Sahab Uddin es farmacéutico e investigador académico en el Departamento de farmacia de la Universidad del Sudeste, Dhaka, Bangladesh. Dice que:

“Se ha comprobado que, para la actividad, los cerebros femeninos utilizan prácticamente 10 veces más materia blanca, mientras que los cerebros masculinos utilizan aproximadamente 7 veces más materia gris. Estos hallazgos sugieren la existencia de áreas localizadas de materia gris en el cerebro. Además, en un área definida del cerebro, desempeñan un papel como centros de procesamiento de la información y la acción.” [33]


El hecho de que una mujer use más materia blanca explica del por qué las mujeres son hábiles para cambiar de tareas incluso para hacer varias tareas al mismo tiempo. Mientras que los hombres pueden dedicarse a una sola tarea dando su mayor concentración en ella. Sahab Uddin sigue explicando:

“La intensa diferencia en el sistema de procesamiento cerebral justifica por qué las chicas tienen tendencia a cambiar de tarea con mayor rapidez que los chicos. Por otra parte, la diferencia en la materia gris posiblemente explica por qué las mujeres adultas son consideradas grandes multitareas, mientras que los hombres adultos destacan en proyectos que requieren una concentración extrema.” [34]

 

Ian Michael Grant es doctor en medicina por la facultad de medicina de la Universidad de Indiana sostiene que:

"(...) se ha encontrado que las mujeres usan más materia blanca, que conecta los centros de procesamiento, mientras que los hombres usan más materia gris. Esto podría explicar por qué los hombres tienden a sobresalir en proyectos centrados en tareas, mientras que las mujeres son más propensas a sobresalir en el lenguaje y la multitarea." [35]


La escritora Shaunti Feldhahn señala:

“Neuropsiquiatras de la Universidad de Pensilvania han descubierto que, dentro del cuerpo calloso, los hombres tienen mucha más materia gris (donde ocurren el pensamiento y el funcionamiento) que las mujeres, donde las mujeres tienen mucha más materia blanca conectora que se utiliza para enviar esos pensamientos desde un área gris. importa al siguiente. Como resultado, los pensamientos de los hombres están más aislados, menos interconectados y más compartimentados. Como explicó la Dra. Raquel E. Gur en el estudio de 1999, esto promueve una capacidad extrema para concentrarse dentro de cualquier modo de pensar o funcionar, sin distraerse con una conexión con otro tipo de pensamiento.”[36]


Sobre el cuerpo calloso, hablaremos de eso en un apartado más adelante. Lo que sí puedo decir es que estas diferencias en la materia blanca y la materia gris obedece a la exposición de hormonas prenatales, sobre todo la hormona testosterona del individuo cuando este estaba en el vientre materno, David C. Geary nos dice que “los hallazgos más consistentes se encuentran las influencias hormonales en las diferencias sexuales observadas anteriormente en la poda de la materia gris y la conectividad de la materia blanca.” [37]

Estas diferencias en la estructura cerebral, tanto en la materia gris como en la materia blanca, y en la forma en que los cerebros de hombres y mujeres están conectados, se pueden observar incluso en los bebés en el vientre materno. Esto significa que nuestras diferencias cerebrales existen desde antes de nacer.

David C. Geary nos dice que:

“En un estudio de imágenes cerebrales de bebés de 1 mes, D. C. Dean et al. (2018) descubrieron que los niños tenían un 8 % más de volumen cerebral que las niñas y hallaron numerosas diferencias sexuales en la materia gris y blanca de varias regiones cerebrales, algunas favorables a las niñas y otras a los niños. De hecho, existen diferencias sexuales incluso anteriores. El estudio de Wheelock et al. (2019) sobre imágenes cerebrales de fetos de 4 a 6 meses indicó diferencias de sexo en el patrón de desarrollo cerebral prenatal. Descubrieron que los niños y las niñas tenían patrones diferentes en las formas en que muchas regiones del cerebro estaban conectadas, así como diferencias de sexo en los cambios de desarrollo en el patrón de estas conexiones. Estos hallazgos indican que las diferencias posteriores entre sexos en la organización del cerebro podrían tener su origen en el desarrollo cerebral prenatal.” [38]


Debo señalar algo interesante: en los hombres, la parte frontal del cerebro y hacia arriba tiene más materia blanca conectándola. En cambio, en las mujeres, hay más materia blanca conectando ambos hemisferios. Debra Soh explica:

“Otro estudio, publicado en 2019 en Nature's Scientific Reports, halló diferencias de sexo en el volumen de materia gris entre 2.838 participantes. Las investigaciones que estudian las conexiones de materia blanca (o tejido conectivo) en el cerebro también han demostrado diferencias, mostrando que los hombres tenían un mayor número de conexiones de materia blanca que iban de la parte frontal a la parte posterior del cerebro, mientras que las mujeres tenían un mayor número de conexiones que iban entre los dos hemisferios.” [39]


Sobre los hemisferios, es un tema que hablaremos en la siguiente sección.

 

Hemisferio derecho y hemisferio izquierdo

Vamos a conocer las partes del cerebro y sus funciones. Esto es fundamental para comprender las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos más adelante.

Imagina tu cerebro como un asombroso supercomputador con dos partes importantes: el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo. Cada uno tiene un trabajo especial.

1. Hemisferio derecho: Este es el lado artístico del cerebro. Es el lugar donde nacen tus habilidades creativas. Aquí es donde florecen la imaginación, la música y el arte. También es genial para entender las emociones y las caras de las personas. Cuando sueñas despierto o creas algo hermoso, el hemisferio derecho está en acción.

2. Hemisferio izquierdo: Ahora, este hemisferio es como el cerebrito lógico. Se encarga de las matemáticas, la lectura y la escritura. Si tienes que recordar números o datos, aquí es donde ocurre la magia. Además, te permite hablar y entender el lenguaje, por lo que puedes comunicarte con otras personas.

Lo que hace que tu cerebro sea aún más increíble es que estos dos hemisferios trabajan en equipo. Como un dúo dinámico, se complementan para ayudarte en todo lo que haces. En resumen, tu cerebro es como un superhéroe con un lado creativo y otro lógico, trabajando juntos para que tú puedas aprender, crear y explorar el mundo que te rodea.

Es interesante saber que incluso en la forma en que usamos nuestros hemisferios cerebrales, hay diferencias entre hombres y mujeres. Resulta que los hombres tienden a usar más su hemisferio izquierdo, mientras que las mujeres hacen un uso más equilibrado de ambos hemisferios, tanto el izquierdo como el derecho. Esto podría ayudar a entender por qué los hombres a menudo se sienten atraídos por trabajos o actividades que implican lógica y matemáticas, mientras que las mujeres tienden a inclinarse hacia trabajos que requieren empatía. En otras palabras, las mujeres combinan lógica y emociones para conectarse mejor con los demás y ser más solidarias.

Alicia Rubios explica que:

“Igualmente, el cerebro femenino comunica muy bien ambos hemisferios y eso es la base que le permite disponer de esa capacidad de empatía y ese conocimiento más directo y menos racionalizado de la realidad, así como una forma más intuitiva de percibir las cosas típicamente femenina. Por el contrario, el cerebro del varón es más asimétrico y con una comunicación menos fluida entre ambos hemisferios.” [40]


El hecho de que las mujeres utilicen ambos hemisferios también arroja luz sobre por qué las niñas suelen aprender a hablar más rápidamente en su idioma materno que los niños, a quienes los lleva un poco más de tiempo. Esto también puede explicar por qué el tartamudeo es más común en los niños. Seguro has escuchado bromas en la sociedad sobre lo mucho que hablan las mujeres, cómo son más expresivas al reclamar, y cómo expresan mejor sus sentimientos y opiniones en comparación con los hombres. Bueno, no es sorprendente, ya que esto se debe a que las mujeres utilizan ambos hemisferios de su cerebro, lo que les permite expresar sus pensamientos y emociones de manera más fluida a través del habla.

Zeenat Zaidi dice que:

“El cerebro masculino tiene su poder de creación de vocabulario ubicado únicamente en el hemisferio izquierdo, lo que le permite desarrollar un vocabulario amplio. El cerebro femenino se vuelve más competente en el vocabulario que ya tiene y utiliza sus emociones y sentimientos por los demás para ayudar en la producción del lenguaje (…) Cerebros orientados a los hombres, apenas expresan sentimientos. Se debe al uso únicamente del hemisferio derecho. Los cerebros masculinos separan el lenguaje, en el izquierdo, y las emociones, en el derecho, mientras que las emociones femeninas se encuentran en ambos hemisferios. Ayuda a explicar por qué el cerebro masculino tiene dificultades para expresar sus sentimientos.” [41]


Sahab Uddin sostiene que:

“(…) los hombres tienen centros verbales sólo en el hemisferio izquierdo, mientras que las mujeres tienen centros verbales en ambos lados de los hemisferios. Al conversar o explicar sentimientos, personas, lugares, historias, incidencias o cualquier objeto, se descubre que las mujeres utilizan más palabras. En el caso de los hombres, tienen menos centros verbales y menos conexión entre sus sentimientos o recuerdos y sus centros de palabras. También se ha descubierto que las mujeres se interesan más y tienen ventajas para expresar sus emociones y sentimientos que los hombres.[42]

Walt Larimore también aporta:

“Las mujeres no sólo tienen una conexión relativamente mayor entre los hemisferios, sino que el suyo está compuesto casi en su totalidad por materia blanca. La implicación de que las mujeres tengan más materia blanca conectada entre los hemisferios del cerebro es que tendrían una mejor comunicación entre los diferentes modos de percibir y relacionarse con el mundo", dice el Dr. Gur.” [43]


Néstor Braidot, especialista y autoridad mundial en la aplicación de las neurociencias y neurocuántica aplicada, nos explica la relación de la materia blanca y gris en los hemisferios y sus diferencias en los cerebros masculinos y femeninos:

“Otra diferencia entre hemisferios tiene que ver con la distribución irregular de la materia blanca y la materia gris. El hemisferio derecho tiene más materia blanca y el izquierdo, más materia gris. La materia gris está formada por somas o núcleos neuronales, mientras que la materia blanca la forman fibras nerviosas mielinizadas, que son las que recubren los axones (…) Estas diferencias también varían según el sexo.

Por ejemplo, durante una investigación realizada en Estados Unidos por el profesor Richard Haier y su equipo, se detectó que los hombres tienen más materia gris relacionada con la inteligencia (6,5 veces más que las mujeres) y que éstas tienen mayor cantidad de materia blanca (diez veces más que los hombres).” [44]


Cabe señalar que los hombres concentran su mayor cantidad de materia blanca en el hemisferio izquierdo del cerebro creando así un antecedente biológico muy poderoso del por qué los hombres prefieren empleos en la que requiere lógica y matemática en combinación de una mayor concentración, como lo sería la ingeniería, la programación o la mecánica. El médico de familia, educador, autor y periodista médico Walt Larimore, señala que:

“Además, la corteza cerebral contiene dos tipos de materia o sustancia. La materia gris es donde se produce gran parte del poder de procesamiento y la función del cerebro. La materia blanca comprende las fibras largas (axones) que transmiten señales eléctricas alrededor del cerebro y hacia y desde el cuerpo. Los cerebros masculinos tienen mucha más materia blanca que conecta los centros de pensamiento y reacción del cerebro con la médula espinal que los cerebros femeninos. Por lo tanto, los hombres están diseñados para reacciones físicas más que para reacciones de pensamiento. Los cerebros femeninos tienen más materia blanca que conecta los dos hemisferios y, por lo tanto, están mejor diseñados para realizar múltiples tareas.” [45]


La memoria procedimental es la forma en que los seres humanos aprendemos a hacer algo paso a paso, hasta que finalmente lo hacemos sin tener que pensar mucho al respecto. Piensa en aprender a montar una bicicleta: al principio, aprendes cada paso, pero con la práctica, lo haces sin esfuerzo. Lo mismo sucede cuando aprendes a amarrar tus cordones o a tocar un instrumento musical. Ahora, ¿cómo se relaciona todo esto con la materia gris y blanca en los hemisferios cerebrales?

Los expertos Michael T. Ullman, Robbin A. Miranda y Michelle L. Travers responden esa pregunta:

“Una ventaja masculina en la memoria procedimental también puede explicar las diferencias sexuales en la neuroanatomía de las estructuras cerebrales que son importantes para la memoria procedimental. Por ejemplo, Blanton et al. (2004) encontraron que, entre niños de 6 a 17 años, el volumen de materia blanca de la circunvolución frontal inferior izquierda (pero no derecha) mostró una correlación positiva significativa con la edad entre los niños, mientras que no se observó correlación entre las niñas. Además, la circunvolución frontal inferior izquierda (pero no la derecha) era significativamente más grande en los niños que en las niñas, incluso después de corregir el volumen cerebral total.” [46]


Las circunvoluciones frontales inferiores izquierda y derecha son como los directores ejecutivos de tu cerebro. Están en la parte frontal, justo encima de tus ojos, y se encargan de tomar decisiones, resolver problemas, planificar, mantenerte organizado, motivarte y también controlar tus emociones.  Profundizare sobre este tema más adelante.

Sobre la lateralización cerebral, un término que suena complicado pero que es clave para entender cómo trabajan nuestros hemisferios cerebrales. Básicamente, se trata de cómo cada lado del cerebro se especializa en hacer ciertas cosas. No te preocupes por la cantidad de materia blanca entre ellos; eso es algo aparte.

Así que, la lateralización cerebral nos dice cómo cada hemisferio se organiza para ser muy eficiente en ciertas tareas. Según nos informa el psicólogo Richard Lippa, los hombres tienen el cerebro más lateralizando que las mujeres. Él señala:

“Algunos investigadores han sugerido que los hombres tienen cerebros más lateralizados que las mujeres (Annett, 1985; Hellige, 1993). La lateralización se refiere a las diferencias entre los hemisferios (o mitades) derecho e izquierdo del cerebro. La lateralización en los cerebros humanos está relacionada con el lenguaje y las capacidades visuales-espaciales. En la mayoría de las personas, las áreas cerebrales responsables de la producción y comprensión del lenguaje se localizan más en el lado izquierdo del cerebro, mientras que las áreas cerebrales responsables de ciertos tipos de tareas visuales-espaciales, de resolución de problemas geométricos y de reconocimiento de patrones se encuentran más en el lado derecho del cerebro. El cerebro de los hombres parece estar más lateralizado que el de las mujeres en dos sentidos: (a) la compartimentación respectiva del procesamiento del lenguaje y visual-espacial en los hemisferios izquierdo y derecho parece ser más extrema en los hombres que en las mujeres; y (b) ciertas asimetrías de tamaño entre áreas de los hemisferios izquierdo y derecho son más extremas en los hombres que en las mujeres.” [47]

 

El cuerpo Calloso

El cuerpo calloso es como un puente en tu cerebro que une tus dos amigos cerebrales: el hemisferio derecho y el hemisferio Izquierdo. Este puente es el encargado de mantener una comunicación excelente entre los dos hemisferios, y esto es vital para todas las cosas que tu cerebro hace.

Imagina que tu hemisferio derecho es el artista que tiene una idea genial para una canción súper pegajosa. Quiere compartir su idea con el hemisferio Izquierdo, que es como el experto en escribir y componer. Aquí es donde el cuerpo calloso entra en acción. Actúa como un súper mensajero que permite que ambos hemisferios colaboren. Así que, gracias a este puente, puedes ser creativo y lógico al mismo tiempo, lo que es asombroso.[48]

Piensa en el cuerpo calloso como el pegamento que mantiene tu cerebro trabajando en perfecta armonía. Sin él, sería como si tus dos amigos cerebrales no pudieran hablar entre ellos, y eso haría que muchas cosas fueran mucho más difíciles. Es una parte súper importante de tu cerebro que hace que todo funcione de manera espectacular.

Aquí es donde encontramos otra de las diferencias interesantes entre el cerebro de hombres y mujeres. Resulta que el cuerpo calloso en las mujeres es más grueso que en los hombres, ¡y esto sucede incluso antes de nacer! Zeenat Zaidi nos explica que:

"Un gran tracto de fibras neuronales que permite el libre flujo de comunicación entre ambos hemisferios del cerebro es mayor en las mujeres, en comparación con los hombres. El cuerpo calloso más grande permite más transmisiones entre los dos hemisferios. Así, las mujeres utilizan ambos hemisferios creando más sinapsis entre los dos lados del cerebro." [49]


Además, Zeenat Zaidi menciona que, en el caso de los coreanos, se encontró que los hombres tienen un cuerpo calloso más grande que las mujeres. [50] Lo interesante es que no hubo diferencias importantes en el tamaño del cuerpo calloso entre los grupos de 20 y 40 años. También descubrieron que existe una relación positiva entre el peso corporal y el cuerpo calloso en el grupo de 20 años, pero esta relación no se encontró en el grupo de 40 años. La ciencia nos muestra que el cerebro aún tiene muchos secretos por descubrir.

Zeenat Zaidi dice que “El cuerpo calloso mostró una medida más gruesa en fetos femeninos que en fetos masculinos, lo que sugiere un dimorfismo sexual del cuerpo calloso humano y plantea la posibilidad de que las hormonas sexuales prenatales puedan desempeñar un papel en la determinación del desarrollo calloso.” [51] La psicóloga estadounidense Diane F. Halpern, dice que “una porción del cuerpo calloso es mayor en las mujeres que en los hombres para reflejar la participación de ambos hemisferios en la mayoría de las tareas.”  [52]

Walt Larimore también dice que:

“Por otro lado, los hombres", que tienen un cuerpo calloso relativamente más pequeño y compuesto de menos materia blanca, "demostrarían una mayor concentración en trabajar dentro de cualquiera de esos modos. Comprender esto puede ser fundamental para entender a nuestros esposos, su perseverancia, firmeza, determinación y concentración”. [53]


La razón detrás de estas diferencias de sexo radica en cómo los cerebros de hombres y mujeres procesan información y emociones. Las mujeres tienen un cuerpo calloso que conecta de manera más efectiva ambos hemisferios cerebrales, lo que les permite combinar emociones y lógica en muchas de sus tareas. Por otro lado, los hombres tienden a ser más racionales y tienden a separar las emociones al realizar trabajos o tareas. Esto puede explicar por qué a muchos hombres les atraen trabajos que involucran lógica y matemáticas, como la ingeniería, donde se requiere una alta concentración en medidas y cálculos precisos.

Por el contrario, muchas mujeres se sienten atraídas por trabajos que implican cuidado y relaciones interpersonales, como la enfermería. Un buen ejemplo de cómo estas diferencias se manifiestan se puede observar en los cuadernos de estudiantes de secundaria.

Por lo general, si examinamos el cuaderno de una estudiante, veremos que suele usar una variedad de colores de plumas para subrayar, resaltar, y decorar. Pueden optar por una pluma rosa para subrayar, una pluma amarilla con brillos para signos de admiración o interrogación, y tal vez usarán tinta roja o rosa fucsia para dibujar un corazón en lugar de un punto sobre la letra "i". Además, disfrutan embelleciendo sus páginas, añadiendo detalles y decoraciones. Esto se debe a que las mujeres a menudo utilizan ambos hemisferios cerebrales, empleando la lógica para abordar sus tareas y la creatividad para decorarlas con detalles, incluso aquellos que pueden considerarse innecesarios.

Por otro lado, en la mayoría de veces, si observamos el cuaderno de un estudiante masculino (suponiendo que es aplicado), notaremos que generalmente utiliza tres colores de bolígrafos: rojo para subrayar, azul para títulos y subtítulos, y negro para el contenido principal. Los chicos tienden a centrarse en el contenido de sus cuadernos, sin agregar tanta decoración, detalles o dibujos a sus páginas. Rara vez lo hacen y, por lo general, solo cuando es necesario para la portada, una presentación o el arte de un libro. Los estudiantes varones pueden expresar su creatividad a través de la lógica del hemisferio izquierdo sin la misma influencia de las emociones que experimentan las mujeres.

No pretendo decir que estas preferencias por el uso de plumas de colores se deban únicamente a aspectos biológicos del cerebro, ya que la cultura desempeña un papel importante. Tanto niños como niñas tienen un fundamento biológico, pero también observan cómo son los cuadernos de otros chicos y chicas, y esto influye en sus preferencias. La cultura refuerza estas tendencias, y los niños tienden a imitar esas conductas, a menudo inclinándose más hacia ellas debido a su base biológica. Esto ejemplifica cómo la biología y la cultura se combinan para crear estereotipos de género, y no son simplemente productos culturales ajenos a su naturaleza.

Alicia Rubios comenta al respecto:

En efecto, el cuerpo calloso (corpus callosum) es el tejido fibroso que conecta los hemisferios derecho e izquierdo, un haz de fibras nerviosas que sirve de vía de comunicación para el trabajo conjunto de ambos hemisferios y que presenta un mayor desarrollo en las mujeres, por lo que se puede inferir un mayor tráfico de información entre ambos. No sólo lo evidencia la fisiología cerebral sino los estudios del cerebro en funcionamiento: los escáneres realizados en cerebros en actividad apoyan la tesis de esa mayor interconexión.

Esa particularidad afecta de forma trascendental a sus actuaciones puesto que, en los hombres, los procesos mentales transcurren muy separados y son capaces de actuar muy racionalmente y sin influencias emocionales o, por el contrario, de forma totalmente emocional, mientras que las mujeres producen sus procesos racionales muy interconectados con la emotividad.” [54]           

El psicólogo Richard A. Lippa hace unas interesantes aportaciones:

“Los dos hemisferios cerebrales están unidos por un gran "cable de conexión": una enorme banda de fibras nerviosas en forma de media luna llamada cuerpo calloso. Varios estudios recientes sugieren que el cuerpo calloso (una vez corregido el tamaño del cerebro) es mayor en las mujeres que en los hombres (Allen y Gorski, 1992; Bishop y Wahlsten, 1997; Holloway, 1998; Holloway, Anderson, Defendini y Harper, 1993). Si investigaciones adicionales apoyan el mayor tamaño del cuerpo calloso de las mujeres, podría sugerir que los dos lados del cerebro tienen una comunicación más fluida en las mujeres que en los hombres. Esto podría ayudar a explicar los hallazgos de la investigación según los cuales las mujeres muestran más fluidez verbal que los hombres.” [55]


La escritora Shaunti Feldhahn nos ofrece unos interesantes detalles:

“Poder asimilar, entender y hablar sobre las emociones requiere un enorme grado de comunicación multitarea entre diferentes partes del cerebro, especialmente entre los hemisferios izquierdo y derecho, a través de la superautopista del cuerpo calloso. (…) esta estructura es un 25 por ciento más pequeña en los hombres que en las mujeres, lo que significa que tienen menos materia blanca de conexión disponible para procesar pensamientos e inputs adicionales, como una oleada de emociones. Ambos factores limitan las conexiones neuronales disponibles para que los hombres procesen emociones rápidamente, lo que hace que el proceso sea más lento. En cambio, como se mencionó anteriormente, la mayor cantidad de materia gris en el cuerpo calloso de los hombres hace que sus cerebros sean ideales para procesar información de manera más deliberada y secuencial.

En el cerebro de una mujer, la comunicación entre los hemisferios es un poco como una autopista de ocho carriles; una mujer tiene mucha capacidad para absorber y procesar un volumen adicional de "tráfico" o input, tanto pensamientos como emociones. El tráfico se mueve rápidamente y se necesita una gran cantidad de tráfico para congestionarlo, por lo que en la mayoría de los casos puede procesar un grado relativamente alto de emoción y pensar con claridad al mismo tiempo. En el cerebro de un hombre, sin embargo, la infraestructura se asemeja más a una autopista principal con múltiples paradas incorporadas para permitir tiempo adicional de pensamiento. Con cualquier tipo de infraestructura, todos los pensamientos y emociones se procesarán eventualmente, pero el sistema de un hombre no puede manejar la misma cantidad de volumen tan rápidamente. Como resultado, una oleada de emociones puede abrumar bastante fácilmente la capacidad de un hombre para pensar con claridad, lo que explica por qué tienden a desconectarse o posponer ese tráfico emocional para tratarlo más tarde.” [56]


El Instituto Holandés de Investigación Cerebral, que luego se fusionó con el Instituto Holandés de Investigación Oftálmica, publicó un libro en 1984 llamado "Sex Differences in the Brain: The Relation Between Structure and Function". En este libro, destacados expertos como G.J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings abordaron un desafío planteado por el anatomista y patólogo estadounidense Franklin Paine Mall, quien afirmó “Hasta que los anatomistas puedan señalar diferencias específicas que puedan pesarse o medirse, o hasta que puedan clasificar una colección mixta de cerebros, sus afirmaciones sobre los tipos masculino y femenino no tendrán valor científico.” [57]

Sin embargo, la ciencia ha demostrado con el tiempo que existe un dimorfismo sexual en los cerebros. El libro responde a este desafío señalando "Quizás ese momento haya llegado ahora, (...) fue refutada (las afirmaciones de Franklin Paine Mall) recientemente por la investigación de De Lacoste-Utamsing. y Holloway (1982), quienes mediante mediciones de superficie mostraron que el esplenio femenino del cuerpo calloso era más grande y más bulboso que su homólogo masculino." [58]

 

 

El Hipotálamo


El hipotálamo es como el "maestro" de nuestro cuerpo. Vive en el centro del cerebro y se encarga de muchas cosas importantes. Controla la temperatura del cuerpo para que no nos quememos o nos congelemos. También le dice al corazón cuánto debe latir y cuándo. Además, decide cuándo tenemos hambre o sed, nos ayuda a dormir y hasta influye en nuestro estado de ánimo. También es una de las principales partes del cerebro que influye en la orientación sexual. El hipotálamo es como un director de orquesta que coordina todas las partes del cuerpo para que funcionen bien.[59]

El hipotálamo, según Zeenat Zaidi “También muestra diferencias de género”. [60] Y el médico de familia, educador, autor y periodista médico Walt Larimore señala que “los hombres tienen un hipotálamo más grande que las mujeres” [61] Es interesante notar que el hipotálamo en hombres homosexuales y mujeres heterosexuales se asemeja bastante. Este hallazgo probablemente podría ser parte de la explicación de la homosexualidad, un tema que exploraremos en detalle más adelante, pues a la fecha, la relación entre la biología y la orientación sexual es un campo de estudio en constante evolución y no se ha llegado a una conclusión definitiva al respecto.

Sobre esto nos informa Diane F. Halpern, psicóloga estadounidense y expresidenta de la Asociación Estadounidense de Psicología. Ella de forma prudente nos informa:

“(...) existe una marcada diferencia de sexo en una porción del hipotálamo. Un grupo celular en esta área está involucrado en el comportamiento masculino. (Se ha estudiado en ratas, humanos y otros mamíferos). En humanos, este grupo de células (INAH-3) es más pequeño en hombres homosexuales que en hombres heterosexuales (LeVay, 1991) (...) que las diferencias de tamaño en el hipotálamo se correlacionen con conductas típicas del sexo, pero no las causen directamente. Ésta es un área de investigación activa porque todavía hay demasiadas incógnitas como para permitir sacar conclusiones sólidas.” [62]


No quiero que me vayan a rodear con tridentes y antorchas, aclaro que simplemente estoy usando la información científica que tenemos hasta la fecha.

Richard A. Lippa comenta:

“Otra región del cerebro que ha sido objeto de considerable escrutinio en la investigación es el hipotálamo -una pequeña estructura unida a la glándula pituitaria, enterrada en las profundidades del cerebro- que es responsable de muchos motivos esenciales como el hambre, la sed, la agresividad y el sexo. Algunas regiones del área preóptica del hipotálamo muestran diferencias de sexo; por ejemplo, son más grandes en los hombres que en las mujeres. (…) Algunas investigaciones recientes han sugerido que el tamaño de ciertas estructuras preópticas del hipotálamo puede estar relacionado con la orientación sexual en los hombres (LeVay, 1991; véase el capítulo 4). Los hombres homosexuales parecen tener áreas preópticas más parecidas a las de las mujeres que los hombres heterosexuales.” [63]


Las diferencias en el hipotálamo se originan en la cantidad de andrógenos, como la testosterona, a la que un niño en desarrollo es expuesto en el útero. Esta exposición temprana puede influir en su comportamiento y preferencias, ya sea más masculino o más femenino.

Zeenat Zaidi comenta al respecto de estas diferencias y alega que “El volumen de un núcleo específico del hipotálamo (tercer grupo celular de los núcleos intersticiales del hipotálamo anterior) es dos veces mayor en los hombres heterosexuales que en las mujeres y los hombres homosexuales.” [64] El área preóptica del hipotálamo es más grande en los hombres, esto ayuda a que se sientan atraídos por las mujeres y estén más interesados en buscar una pareja para tener bebés. Zeenat Zaidi dice que El área preóptica, implicada en el comportamiento de apareamiento, es unas 2,2 veces mayor en los hombres que en las mujeres y contiene 2 veces más células. Este agrandamiento depende de la cantidad de hormonas sexuales masculinas o andrógenos.[65] Carol Nagy Jacklin y Eleanor E. Maccoby señalan que:

“(…) las funciones del cerebro (o, más específicamente, las funciones del hipotálamo) para controlar la producción de hormonas se "establecen" de manera diferente para los dos sexos en las primeras etapas del desarrollo, y que esta configuración depende de la cantidad de testosterona presente en un período crucial del crecimiento prenatal.”[66]

Recordemos que esto es solo una parte de la historia, pues los seres humanos somos una mezcla de cultura y biología. Y pues, también hay otros factores, como las emociones y las relaciones, que influyen en el comportamiento de apareamiento. El respetado y neurólogo Luis Antonio Trelles Montero, señala que:

Desde el punto de vista anatómico son numerosos los investigadores que han encontrado diferencias las células hipotalámicas del macho y de la hembra. Consisten tanto, en desigualdades en la talla de algunos núcleos (el área preóptica, por ejemplo), como en diferencias en su estructura dentrítica y a sus conexiones. Estas divergencias, entre un cerebro perteneciente a un individuo del sexo femenino y el de un macho, parecen estar a la base de las diferencias en el comportamiento sexual de ambos sexos.” [67]


Alonso Fernández Guasti es biólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, Sandra Olvera Hernández es médico cirujano egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM y Nallely García Cárdenas es bióloga experimental egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Ellos
Sostienen que “Dado que el hipotálamo es una estructura del sistema nervioso central, localizada en la base del cerebro, es aquí y no en las gónadas en donde se da el proceso de diferenciación sexual.” [68] El hipotálamo juega un papel tan importante en las diferenciaciones sexuales que, según Cynthia L. Darlington, “No es sorprendente que sea en el hipotálamo donde los científicos buscaron por primera vez diferencias en la estructura cerebral entre mujeres y hombres.” [69]

El tercer núcleo intersticial es una de las partes del hipotálamo que regula nuestras emociones hacia las personas que nosotros queremos y amamos, como amigos o familiares, también es responsable de regular el comportamiento sexual. Debra Soh señala:

“(…) el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior, una diminuta parte del cerebro responsable de regular el comportamiento sexual (¡aproximadamente del tamaño de un grano de arena!), también ha demostrado tener dimorfismo sexual, ya que es sistemáticamente mayor en los hombres que en las mujeres.[70]


El núcleo sexualmente dimórfico (NSD) o, como lo abrevian, el SND (Sexually Dimorphic Nucleus), es como un pequeño grupo de células en el cerebro, situado en el área preóptica medial del hipotálamo. Este núcleo es especial porque se ve diferente en hombres y mujeres. Echemos un vistazo a algunas imágenes para ver cómo es el NSD en hombres y mujeres.[71] En la imagen de la izquierda, puedes ver cómo se ve en un hombre, y en la imagen de la derecha, cómo se ve en una mujer:

Richard Lippa explica la relación entre el área preóptica del hipotálamo y la orientación sexual:

“Los estudios en animales corroboran los hallazgos en humanos, mostrando que las regiones del área preóptica muestran diferencias de sexo. Además, estas zonas están influidas por las hormonas prenatales y están relacionadas con los comportamientos sexuales.  En conjunto, las pruebas que acabamos de resumir sugieren que los factores biológicos intervienen en la determinación de la orientación sexual humana.” [72]


La psicóloga y profesora canadiense Doreen Kimura nos explica también acerca del hipotálamo y su diferencia en el núcleo sexual dismórfico entre hombres y mujeres y su relación con la orientación sexual.

“El área del cerebro que regula el comportamiento reproductivo femenino y masculino es el hipotálamo. Esta pequeña estructura en la base del cerebro se conecta con la pituitaria, la glándula endocrina maestra. Se ha demostrado que una región del hipotálamo es visiblemente más grande en las ratas macho que en las hembras y que esta diferencia de tamaño está bajo control hormonal. Los científicos también han encontrado diferencias sexuales paralelas en un grupo de células nerviosas del cerebro humano (partes del núcleo intersticial del hipotálamo anterior) que es más grande en los hombres que en las mujeres. Incluso la orientación sexual y la identidad de género se han relacionado con la variación anatómica del hipotálamo. En 1991, mientras estaba en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de San Diego, Simon Levay informó que uno de los núcleos intersticiales del hipotálamo anterior, que suele ser más grande en los hombres humanos que en las mujeres, es más pequeño en los hombres homosexuales que en los heterosexuales. Otros investigadores, Jiang-Ning Zhou del Instituto Holandés de Investigación Cerebral y sus colegas allí y en la Universidad Libre de Ámsterdam, observaron que otra parte del hipotálamo era más pequeña en los transexuales de hombre a mujer que en un grupo de control masculino. Estos hallazgos son consistentes con las sugerencias de que la orientación sexual y la identidad de género tienen un componente biológico significativo.” [73]


La doctora en Psicología de la universidad de Punjab de Sarah Shahed tambien aporta lo siguiente:

“Los machos tienen un tamaño cerebral mayor que las hembras. El área del cerebro que regula el comportamiento reproductivo femenino y masculino es el hipotálamo. Esta pequeña estructura en la base del cerebro se conecta con la pituitaria, la glándula endocrina maestra. Se ha demostrado que una región del hipotálamo es visiblemente más grande en ratas macho que en hembras y que esta diferencia de tamaño está bajo control hormonal.” [74]


Sin dudas, el hipotálamo es una parte del cerebro que juega un papel muy importante en la orientación sexual y que es diferentes en los cerebros masculinos y femeninos.
Néstor Braidot añade información interesante que vale la pena compartir:

“Las principales diferencias con relación a la sexualidad se encuentran en una zona denominada INAH3, ubicada en el área preóptica media del hipotálamo. En el cerebro del hombre, esta área es más grande y contiene un mayor número de células (más del doble en comparación con el de la mujer).

son diferentes los niveles de activación de ambos cerebros ante estímulos sexuales: la amígdala medial y el hipotálamo se activan más en los hombres que en las mujeres cuando observan imágenes de contenido erótico.” [75]


Cynthia L. Darlington comenta al respecto:

“Se sabe que el hipotálamo desempeña un papel en el comportamiento sexual y la reproducción. No es sorprendente que fuera una de las primeras regiones en ser examinada sistemáticamente para detectar dimorfismo sexual. El hipotálamo se puede dividir en varias regiones distintas, según la función de las neuronas ubicadas en cada área diferente.” [76]


Gabriela Rodríguez Manzo es bióloga por la UAM, maestra en psicobiología por la UNAM y doctora en farmacología por el Cinvestav, ella comenta que:

“Dentro del hipotálamo se han detectado diferencias claras entre los sexos; por ejemplo, una región que recibe el nombre de núcleo sexual dimórfico, y que está relacionada con funciones reproductivas masculinas tanto endocrinas como conductuales, tiene más del doble de tamaño en los hombres que en las mujeres. Por otro lado, se ha detectado que otra región hipotalámica, el núcleo periventricular anterolateral, que se relaciona con la regulación neuroendocrina de la reproducción, es mayor en las mujeres que en los hombres.” [77]

 

¿Qué papel juega la amígdala con respecto a la sexualidad y el contenido erótico? Esta pregunta la responderemos en la siguiente sección.

 

La amígdala y la corteza frontal

En nuestro cerebro, la amígdala y la corteza frontal trabajan juntas como un equipo. La amígdala es parte de lo que llamamos el "sistema límbico". Su trabajo principal es procesar y guardar nuestras emociones, y esto es esencial para nuestra supervivencia. [78] Piensa en la amígdala como una especie de alarma de peligro. Cuando te enfrentas a situaciones aterradoras, como subir a una montaña rusa que te acelera el corazón, la amígdala se enciende y te hace sentir miedo. Te está alertando de un posible peligro. [79]

Por ejemplo, cuando planeas hacer paracaidismo desde una gran altura, tu amígdala se vuelve loca. Te grita que es peligroso y que no deberías hacerlo. Te asusta y te da razones para retroceder. La amígdala es como tu propia sirena de alarma personal cuando detecta que algo puede salir mal.

Por otro lado, la corteza prefrontal, que se encuentra en la parte frontal de tu cerebro, es como el "centro de control" de tu personalidad. Se encarga de cosas como tomar decisiones, resolver problemas, planificar, organizarte, motivarte y controlar tus emociones. Volviendo a los ejemplos anteriores, cuando tu amígdala te dice que hay peligro al subir a la montaña rusa o al aventurarte en el paracaidismo, la corteza prefrontal entra en acción.

La corteza prefrontal toma el mando y comienza a evaluar la situación. Decide si es sensato seguir adelante o si es mejor dar un paso atrás. Imagina que es el cerebro lógico que analiza la situación y decide cómo actuar en función de esa lógica. Cuando te enfrentas a un problema, la corteza prefrontal te ayuda a mantener la calma y a pensar con claridad para encontrar la mejor solución.

Entonces, en resumen, la amígdala es como una sirena de alarma que te advierte del peligro, y la corteza prefrontal es como el cerebro lógico que evalúa la situación y decide cómo reaccionar ante ese peligro. Trabajan juntas para mantenerte seguro y tomar decisiones inteligentes, como correr si un perro amenaza morderte o encontrar algo para defenderte.

¿Pues qué crees? Incluso en estas partes importantes del cerebro son diferentes en hombres y mujeres. Zeenat Zaidi dice que “Un conjunto de pruebas en rápido crecimiento también documenta la naturaleza sexualmente dimórfica de la amígdala humana.” [80] Y también dice que “la amígdala es relativamente más grande en los niños.” [81]  Y sobre la corteza frontal, señala que “Las mujeres tienen cortezas frontales orbitales más grandes que los hombres, lo que resulta en una diferencia muy significativa en la proporción entre el gris orbital y el volumen de la amígdala. Esto puede estar relacionado con evidencia conductual de diferencias sexuales en el procesamiento de emociones.” [82]

¿Estas diferencias son presentes desde antes de nuestro nacimiento? Luis Antonio Trelles Montero responde esa pregunta:

“Los estudios en numerosas especies animales, pero sobre todo en la rata, han mostrado que las hormonas sexuales actúan sobre determinadas células cerebrales, las que se hallan situadas en el sistema límbico. Sobre todo, en el hipotálamo y las regiones septal y amigdalina. Son estas estructuras las que controlan el comportamiento sexual de un individuo adulto. En ellas se encuentran diferencias morfológicas dependientes del sexo. ¿En qué momento se vuelven estas neuronas sensibles a la acción hormonal? Todo indica que la transformación se produce en la vida uterina (en el hombre y en el mono) o en el período perinatal (en la rata).” [83]


¿Cómo afectas estas diferencias en los comportamientos de los hombres y mujeres? David C. Geary responde nuestra pregunta:

“La amígdala y estas áreas de la corteza prefrontal, junto con la corteza cingulada, están ricamente interconectadas y operan para equilibrar los componentes emocionales y racionales de la toma de decisiones sociales y la respuesta conductual en contextos sociales (…) las mujeres y los hombres muestran diferentes patrones de participación en estas regiones cuando ven imágenes que provocan emociones, y los hombres participan en una gestión más vertical de sus respuestas emocionales que las mujeres.[84]


La amígdala es una parte especial de nuestro cerebro que despierta diferentes emociones en hombres y mujeres. Imagina la amígdala como dos equipos: uno a la derecha y otro a la izquierda. El equipo de la derecha es el que puede hacerte sentir emociones como tristeza, miedo o dolor. Es como tu alarma interna para situaciones difíciles.

Mientras tanto, el equipo de la izquierda está a cargo de emociones como felicidad y alivio. También puede hacerte sentir un poco de dolor, pero no tan fuerte como el equipo de la derecha. Entonces, en resumen, la amígdala es como tu entrenador emocional, con dos equipos que te hacen sentir diferentes cosas. A veces, el equipo derecho se enciende cuando enfrentas dificultades, y el equipo izquierdo te trae alegría y alivio en momentos felices.

Sahab Uddin dice que:

“Curiosamente, cuando se exponen al dolor, se estimula la amígdala derecha de las mujeres, mientras que en el caso de los hombres se activa la amígdala derecha. Es bien sabido que la amígdala está muy estrechamente relacionada con las funciones internas y esta asociación explica además por qué las mujeres tienen una sensación de dolor más aguda que los hombres.” [85]

 

Louann Brizendine es científica, médica, neuropsiquiatra y neurobióloga. Una de las mayores autoridades sobre las diferencias cerebrales entre hombre y mujeres, ella dice que:

“Aunque hombres y mujeres afirman sentir la misma cantidad de ira, la expresión de ira y agresión es claramente mayor en los hombres. La amígdala es el centro cerebral del miedo, la ira y la agresión, y es físicamente más grande en los hombres que en las mujeres, mientras que el centro de control de la ira, el miedo y la agresión (la corteza prefrontal) es relativamente mayor en las mujeres. Como resultado, es más fácil presionar el botón de la ira de un hombre.” [86]

Brizendine presenta un ejemplo al respecto:

“Los estudios demuestran que cuando estalla un conflicto o una discusión en un juego, las chicas suelen decidir dejar de jugar para evitar cualquier intercambio airado, mientras que los chicos suelen seguir jugando intensamente: compitiendo por la posición, compitiendo y discutiendo hora tras hora sobre quién será el jefe o quién tendrá acceso al juguete codiciado. Si una mujer se ve empujada al límite al descubrir que su marido tiene una aventura, o si su hijo está en peligro, su ira estallará y se lanzará a la lona. De lo contrario, evitará la ira o la confrontación del mismo modo que un hombre evita una emoción.” [87]


La escritora Shaunti Feldhahn sostiene que
“la amígdala masculina es mucho más grande y más activa que la femenina.” [88] y sobre los núcleos del lecho de la estría terminal, los expertos M.D. Wheelock, J.L. Hecta, E. Hernández-Andrade, S.S. Hassan, R. Romero, A.T. Eggebrecht y M.E. Thomason afirmaron que “Las investigaciones han demostrado consistentemente que este segmento del hipotálamo es más grande en los machos que en las hembras, tanto en humanos como en roedores.” [89]  Según David C. Geary, los hombres tienen más materia gris en la amígdala y las mujeres más materia gris en la corteza prefrontal ventromedial, esto quiere decir que “estas regiones están interconectadas de manera diferente en hombres y mujeres” [90] Larry Cahill dice que “el núcleo medial de la amígdala es sexualmente dismórfico” [91] y dice que la amígdala “es significativamente mayor en hombres que en mujeres”. [92]

Debra Soh también aporta información valiosa al respecto, ella dice que:

“Efectivamente, cuando un equipo de científicos del King's College de Londres publicó en la revista Cerebral Cortex el estudio de neuroimagen más grande hasta la fecha que examinaba las diferencias de género, encontraron diferencias cerebrales significativas entre los sexos, incluida la amígdala. En una muestra que incluía 5,216 cerebros, los investigadores descubrieron que incluso teniendo en cuenta el mayor tamaño general del cerebro en los hombres, la amígdala era, en promedio, más grande en los hombres.” [93]


También dice que “un estudio publicado en la revista NeuroImage puso en duda otra región del cerebro sexualmente dimórfica. Se demostró que la amígdala, implicada en el procesamiento emocional, es aproximadamente un 10 por ciento más grande en los hombres.” [94] La profesora asociada Cynthia Darlington que codirige el Grupo de Investigación Vestibular y Auditiva, nos informa que “La amígdala también es más grande en los hombres” [95]

Si algunas partes del cerebro, como la amígdala y el hipotálamo masculino, tienden a ser un poco más grandes en los hombres. ¿Qué significa esto? Bueno, eso significa que los hombres son más propensos a recordar momentos con un toque más sensual cuando ven a alguien del sexo opuesto que les resulta atractivo. Esto podría explicar por qué a veces los hombres parecen más dispuestos a expresar cumplidos o piropos a las mujeres. No es que las mujeres no lo hagan, simplemente los hombres tienden a hacerlo más a menudo.

Shaunti Feldhahn comenta que:

“Así, mucho más que las mujeres, un hombre que se encuentra con estímulos sexuales visuales (es decir, estímulos que percibe como sexuales) tiene una tendencia automática a excitarse. Si bien los hombres pueden elegir lo que hacen a partir de ese momento (cómo eligen manejar su reacción instintiva), su respuesta inicial suele ser puramente biológica, más que voluntaria (…) Según Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Emory publicado en la revista profesional Nature: Neuroscience, cuando hombres y mujeres ven estímulos sexuales, la amígdala (que regula las emociones y la agresión) y el hipotálamo (que prepara una respuesta hormonal) de un hombre se activan con más fuerza. En otras palabras, los hombres simplemente tienen respuestas biológicas más fuertes que las mujeres a tales estímulos.” [96]


David Buss es un catedrático y autor de psicología social y sociología estadounidense afirma que “Decirles a los hombres que no se exciten ante los signos de belleza, juventud y salud es como decirles que no experimenten el azúcar como algo dulce”[97] El médico de familia, educador, autor y periodista médico Walt Larimore, señala que:

“La amígdala amplifica los recuerdos agradables. … Comunica al hipocampo qué recuerdos deben mantenerse en su lugar. … En los hombres, estas áreas del sistema límbico están mucho mejor conectadas con la médula espinal [el centro visceral instintivo] que con la corteza [el centro del pensamiento].” [98]


La profesora Betsy Grey escribe que “La amígdala, que desempeña un papel importante en la excitación emocional y el recuerdo de experiencias emocionales (...) En primer lugar, la amígdala suele ser más grande en los hombres que en las mujeres.” [99] David C. Geary es un psicólogo evolutivo, también dice que “la amígdala es más grande en los hombres que en las mujeres, pero se debe en parte a la diferencia de sexo en el tamaño general del cerebro.” [100] y también dice que “los hombres tienen mayores volúmenes de materia gris (más neuronas) en algunas regiones de la amígdala que las mujeres.” [101]

Los hombres parecen fijarse más en lo atractivo de las mujeres, y esto puede llevar a que expresen sus sentimientos de una manera más atrevida. Pero, ¡ojo!, eso no significa que todos los hombres sean así, ni que esté bien. Todos somos diferentes y podemos controlar nuestros impulsos para comportarnos de manera adecuada. Así que, si alguna vez te preguntaste por qué la mayoría de hombres pueden parecer más coquetos, ¡aquí tienes una posible explicación! Walt Larimore sigue explicando:

“El hipotálamo es el centro sexual del cerebro. Como puedes imaginar, esta glándula del tamaño de una canica es muy diferente en el cerebro de él y en el de ella. Es muy sensible a la testosterona y es mucho mayor en hombres que en mujeres. El tamaño y la sensibilidad de esta glándula es parte de la razón por la que la mayoría de los hombres tienen un impulso sexual mucho más fuerte que las mujeres.” [102]


David C. Geary también confirma lo que hemos citado, él dice:

“Tanto las mujeres como los hombres encuentran placentera la visión de rostros atractivos del sexo opuesto, pero los hombres parecen estar más dispuestos a considerar cómo podrían actuar en función de estos sentimientos. Cuando ven imágenes eróticas, los hombres activan más la amígdala que las mujeres, lo que concuerda con las diferencias sexuales en el interés por el sexo ocasional y el papel de las señales visuales en la elección masculina.” [103]


Las mujeres tienen una corteza frontal más grande en comparación con los hombres, también es una de las partes del cerebro femenino que ayuda a la mujer a poder realizar tareas que implica la memoria en el trabajo. M.D. Wheelock, J.L. Hecta, E. Hernández-Andrade, S.S. Hassan, R. Romero, A.T. Eggebrecht y M.E. Thomason señalan que,
la corteza frontal lateral, que es importante para la memoria de trabajo; esta área suele ser más grande en las mujeres que en los hombres, lo que tal vez ayuda a explicar por qué las mujeres suelen superar a los hombres en tareas que implican a la memoria de trabajo.” [104]

El cerebro es un enorme rompecabezas, y cada pieza juega un papel esencial en cómo nos comportamos. A lo largo de este libro, iremos descubriendo otras piezas importantes del cerebro que explican por qué los hombres y las mujeres actúan de manera diferente en ciertas situaciones. Pero no te preocupes, no te abrumaré con demasiados detalles científicos. En lugar de eso, te animaré a explorar más por tu cuenta si te interesa profundizar, ya que el cerebro es un tema vasto y en este libro abordamos las diferencias más importantes del cerebro masculino y femenino.

La profesora Betsy Grey señala un dato interesante, “La amígdala parece desarrollarse antes y más rápido en las mujeres que en los hombres (...) la amígdala derecha parece ser más grande en los hombres, pero las mujeres no muestran la misma asimetría.” [105] Otro dato interésate de la amígdala es la que señala el doctor y Médico especializado en Neurología y Neurofisiología, Jaime Toro Gómez junto con el profesor de Neurología Emory University. Director Unidad de Enfermedad Cerebrovascular, Manuel Yepes Sanz. Ellos dicen que “La amígdala en el cerebro no solamente regula el miedo, sino que tiene una función muy importante en el proceso de recompensa, a través del procesamiento de emociones positivas.” [106] También es interesante lo que dice Shaunti Feldhahn “(la amígdala) hace que, en primer lugar, los hombres sean menos propensos a captar las señales “suaves.” [107]

Jaime Toro Gómez y Manuel Yepes Sanz nos ofrecen datos interesantes sobre las diferencias de la amígdala en hombres y mujeres, dicen que la amígdala es de mayor tamaño en el hombre”[108] Y añaden “también tiene más sensibilidad a los estímulos visuales y al efecto de las hormonas sexuales.” [109] Este dato nos ayuda a entender por qué, en general, los hombres suelen expresar su interés sexual de manera más abierta que las mujeres. No es raro escuchar a hombres decir piropos o hacer cumplidos cuando ven a una mujer atractiva.

También señalan que los hombres tienen “más conexiones con el hipotálamo, la parte del cerebro que libera hormonas en respuesta a la activación de la amígdala.” [110]  Es realmente curioso cómo las diferencias cerebrales pueden relacionarse con la música y la cultura popular. No soy un gran fan del reguetón, pero es interesante notar que la mayoría de los reguetoneros son hombres. Esto nos lleva a preguntarnos si hay una razón biológica detrás de esta tendencia.

La amígdala y el hipotálamo, esas partes del cerebro de la que hemos estado hablando, también juegan un papel en cómo percibimos y reaccionamos al contenido sexual, como la pornografía. Con respecto al contenido visual sexual (como la pornografía) Jaime Toro Gómez y Manuel Yepes Sanz siguen explicando:

Al parecer estas diferencias hacen que la presentación de un estímulo visual con contenido sexual, por ejemplo, fotografías o una película, active de manera inmediata la amígdala izquierda y el hipotálamo en el hombre, pero no en la mujer. Adicionalmente, después de un orgasmo la amígdala izquierda y el hipotálamo se desactivan en el hombre y permanecen sin cambio en la mujer. Por esto el hombre experimenta con mayor facilidad que la mujer emociones con un contenido sexual en respuesta a estímulos visuales.” [111]


Ante los estímulos sexuales, la amígdala y el hipotálamo se activan con mayor fuerza en los hombres, Shaunti Feldhahn señala que:

“Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Emory publicado en la revista profesional Nature: Neuroscience, cuando hombres y mujeres ven estímulos sexuales, la amígdala (que regula las emociones y la agresión) y el hipotálamo (que prepara una respuesta hormonal) del hombre se activan con más fuerza. En otras palabras, los hombres simplemente tienen respuestas biológicas más fuertes que las mujeres a tales estímulos.[112]


Entonces la cuestión es esta, los hombres guardan información visual mientras que las mujeres guardan información emocional. Me gustaría extenderme hablando de este tema, pero dejaré que sea Shaunti Feldhahn que nos ofrezca más detalles:

“Joseph LeDoux, neurocientífico del Centro de Ciencias Neuronales de la Universidad de Nueva York, fue el primero en identificar una especie de atajo desde el hipotálamo hasta la amígdala para determinados recuerdos que elude por completo los centros pensantes del cerebro. En efecto, la amígdala actúa como una especie de depósito de impresiones viscerales y recuerdos ligados a respuestas viscerales. Y esos recuerdos pueden volver a eludir los centros pensantes para reaparecer involuntariamente en la mente de una persona. Mientras que una mujer (más orientada a procesar las emociones) tiene más probabilidades de tener recuerdos emocionales reaparecidos, los hombres tienen más probabilidades de tener recuerdos visuales reaparecidos.” [113]


La amígdala trabaja de forma diferente en hombre y mujeres cuando ven material pornográfico, sobre esto, Debra Soh nos informa:

“Los estudios de IRMf han mostrado diferencias entre hombres y mujeres en esta parte del cerebro al observar estímulos sexuales visuales (también conocidos como pornografía). Abarcando el componente emocional de la excitación sexual, la amígdala tiende a mostrar una mayor activación en hombres que en mujeres. Aunque no hubiera diferencias de sexo en el tamaño o la función de la amígdala, esto no significa que no haya diferencias en absoluto entre hombres y mujeres en lo que respecta a otras partes del cerebro.” [114]


La amígdala y el hipotálamo también son fundamentales para entender cómo hombres y mujeres casados reaccionan a la infidelidad en su relación. A menudo, los hombres tienden a sentirse más enojados y pueden mostrar comportamientos más agresivos cuando descubren que sus parejas les han sido infieles. David Cyril Geary es un psicólogo evolutivo, nos informa que:

“El estudio de imágenes de Takahashi et al. (2006) reveló que las áreas del cerebro asociadas con la sexualidad y la agresión (es decir, amígdala, hipotálamo) mostraban una mayor actividad cuando los hombres, pero no las mujeres, imaginaban que su pareja cometía una infidelidad sexual.” [115]


También dice que “las esposas más jóvenes tenían muchas más probabilidades de ser asesinadas como resultado de la infidelidad que las esposas mayores, independientemente de la edad de los maridos.” [116] No queremos pintar a todos los hombres con el mismo pincel. La realidad es que, en la mayoría de los casos, los hombres pueden sentirse más inclinados hacia la agresividad cuando enfrentan la infidelidad. Sin embargo, esto no significa que no puedan controlar sus reacciones debido a su sentido de lo correcto. Ser inclinado hacia algo no significa necesariamente actuar sobre ese impulso, y muchos hombres pueden abordar la situación con tacto y prudencia. Cada individuo es único, y su respuesta a la infidelidad depende de muchos factores.

La razón de que la amígdala y el hipotálamo sean diferentes entre hombres y mujeres, y cómo esto influye en que los hombres tiendan a ser más agresivos, tiene que ver con las hormonas prenatales como la testosterona. No solo la que reciben en el útero de sus madres, sino también la que les llega durante la adolescencia, cuando sus cuerpos empiezan a cambiar tanto física como emocionalmente debido a esta hormona.

David C. Geary nos explica más al respecto:

“Parece haber cambios impulsados por la testosterona en al menos algunas regiones de la amígdala y áreas sensoriomotoras a medida que los niños avanzan en la pubertad (…) Además, las conexiones de materia blanca entre áreas asociadas a la capacidad de reaccionar rápidamente al entorno también se ven potenciadas por el aumento de las concentraciones de testosterona durante la pubertad (Goddings et al., 2014; Herting, Maxwell, Irvine, & Nagel, 2011).  Nguyen et al. (2016) descubrieron que las mayores concentraciones de testosterona durante la adolescencia se asociaban con una menor conectividad entre la amígdala y las áreas de la corteza prefrontal (por ejemplo, el área 10 de Brodmann, figura 12.2) que normalmente contribuirían a la capacidad de reprimir los impulsos agresivos y otros impulsos emocionales. A su vez, una menor conectividad entre estas dos regiones se asoció con una mayor frecuencia de comportamientos agresivos.” [117]


La amígdala posiblemente también influye en la forma en que juegan los niños y las niñas. Todos sabemos que, por lo general, a los niños les gustan los juegos más activos y físicos, mientras que las niñas tienden a preferir juegos más tranquilos que no impliquen lastimarse. Aunque esto no significa que en ocasiones las niñas no se unan a los juegos activos, en general tienden a evitarlos. El psicólogo estadounidense Leonard Sax nos brinda más información al respecto:

“(…) las diferencias de género en el comportamiento lúdico están presentes en casi todos los mamíferos que se han estudiado. Hace más de veinte años, los científicos sabían que las ratas macho jóvenes jugaban de forma mucho más brusca que las ratas hembra jóvenes. En un estudio, los científicos dañaron la amígdala de las ratas jóvenes. (La amígdala, un pequeño núcleo en la base del cerebro, desempeña un papel importante en la emoción y el afecto). Ese daño redujo drásticamente el juego brusco entre los machos, pero no tuvo ningún efecto en las hembras, lo que sugiere que la diferencia de género en el comportamiento de juego se debió, al menos en parte, a diferencias de sexo en la amígdala.  El hecho de que las diferencias de género en el comportamiento lúdico se den en tantas otras especies es otro clavo en el ataúd para la idea de que las preferencias similares en los niños humanos se deben enteramente a la cultura.” [118]

 

El hipocampo

El hipocampo es una parte importante de nuestro cerebro. Imagina que es como una enorme biblioteca donde guardamos todos nuestros recuerdos. Y no me refiero solo a los grandes momentos, sino a todas esas cosas especiales, como saber cómo cocinar tu platillo favorito o recordar la letra de tu canción preferida. El hipocampo también es nuestro ayudante para encontrar lugares y direcciones, como la ruta a casa o el camino a la tienda.

Pero eso no es todo, ¡el hipocampo es como un súper asistente personal! Nos ayuda a aprender cosas nuevas, como montar en bicicleta o incluso manejar un dron. También almacena cosas importantes, como el nombre de tus hijos, la dirección de tu trabajo y hasta las contraseñas para tus redes sociales.

Entonces, el hipocampo es como un gran archivo en tu mente. Guarda todo lo que necesitas saber y recuerda todo lo que has experimentado. Es como tu propio banco de recuerdos, y sin él, sería difícil llevar un registro de todas las cosas que hacemos en la vida. Es una parte asombrosa de nuestro cerebro que hace posible que nunca olvidemos las cosas que hacen que la vida sea tan interesante.
Y como sabrás, resulta que el hipocampo es diferente en hombres y mujeres. El hipocampo de las mujeres es un poco más grande.  Zeenat Zaidi dice nos informa que:

“Amplia evidencia demuestra que los hipocampos masculinos y femeninos difieren significativamente en su estructura anatómica, su composición neuroanatómica y su reactividad ante situaciones estresantes. Los estudios de imágenes muestran consistentemente que el hipocampo es más grande en mujeres que en hombres cuando se ajusta al tamaño total del cerebro.” [119]


Que las mujeres tengan un hipocampo más grande que los hombres podría explicar por qué son tan buenas recordando los detalles, como los objetos en una habitación o los colores y diseños de la ropa. Alicia Rubios confirma esto mismo y dice,
Respecto a la memoria a corto plazo, diversos estudios han demostrado que el hipocampo, involucrado en ese tipo de memoria, es más grande en mujeres que en hombres, lo que les ayuda a memorizar los detalles.” [120] Claire Gibson presidenta y directora de Psicología de la Universidad de Nottingham y la Dra. Liisa Galea, experta de renombre mundial en las influencias de las hormonas sexuales en el cerebro, sostienen que “Las regiones de la red de extinción del miedo, como la corteza prefrontal medial, la amígdala y el hipocampo, exhiben diferenciación sexual.” [121] Néstor Braidot, especialista y autoridad mundial en la aplicación de las neurociencias y neurocuántica aplicada señala que “De hecho, una de las estructuras cerebrales más importantes en la formación de la memoria, el hipocampo, es más grande en la mujer.” [122]

Si los hipocampos de mujeres y hombres son diferentes, eso significa que ambos procesan nueva información de manera diferente. No se trata de que uno sea más inteligente que el otro, sino que las mujeres tienden a recordar rápidamente cosas como números de teléfono, nombres de amigos, o fórmulas matemáticas. Por otro lado, los hombres también pueden aprender estas cosas, pero a menudo prefieren un enfoque más práctico e interactivo en el proceso.

M.D. Wheelock, J.L. Hecta, E. Hernández-Andrade, S.S. Hassan, R. Romero, A.T. Eggebrecht y M.E. Thomason señalan que:

“(…) el volumen del hipocampo es, en promedio, mayor en las mujeres que en los hombres. ello no significa que las mujeres sean mejores para aprender información nueva, pero supone una ligera diferencia en la manera en que los cerebros masculino y femenino procesan la información nueva.” [123]

En 2011, Cecilia Christiansen, nombrada la mejor profesora de matemáticas en Suecia, nos proporcionó una valiosa visión sobre cómo los niños y niñas procesan la información nueva. Como mencionamos antes, las niñas a menudo pueden recordar información más fácilmente, mientras que los niños, pueden alcanzar el mismo objetivo, pero suelen aprender de manera más práctica e interactiva. Dejemos que ella misma nos explique cómo chicos y chicas aprenden matemáticas:

Los chicos no tienen paciencia para oír grandes explicaciones, expone, ellos quieren probar, no les importa equivocarse 500 veces porque así aprenden. Las chicas quieren primero aprender, tener muy claro cuáles son todos los pasos a dar y luego hacer y comprobar lo que han entendido. Si en una clase les dices a las chicas: vosotras probad, van a tardar mucho más en aprender que los chicos. Y al revés, si haces una clase en la que sólo explicas, pierdes a los chicos porque se aburren.” [124]


Te puedo confirmar, a través de mi experiencia personal, que esto es realmente cierto. Aunque no soy profesor de matemáticas en ninguna escuela, he tenido la oportunidad de ayudar a padres con hijos que enfrentan dificultades en matemáticas. También he estado ahí para mi sobrino de 7 años cuando le cuesta entender un tema de matemáticas. Lo que he notado es que las niñas a menudo captan la teoría rápidamente y la aplican de una vez en la práctica, mientras que los niños tienden a preferir un enfoque paso a paso, recibiendo la teoría por partes y aplicándola gradualmente.

El resultado es el mismo: tanto niños como niñas finalmente aprenden matemáticas, pero lo hacen a su manera debido a las diferencias en sus cerebros. Ahora, imagina a un profesor en un aula donde hay niños y niñas tratando de enseñar matemáticas. Verdaderamente, los profesores son héroes y merecen un mayor reconocimiento, especialmente teniendo en cuenta estos datos. Te invito a valorar más a tu profesor y a comprender el gran esfuerzo que realizan para que todos sus alumnos comprendan los temas, especialmente cuando se trata de matemáticas.

Esta diferencia de aprendizaje también se puede explicar por la mayor cantidad de materia blanca en el hemisferio izquierdo en los niños en comparación con las niñas, como ya hemos visto en nuestro apartado sobre los hemisferios cerebrales.

En lo que respecta al hipocampo, el Dr. Larry Cahill es profesor del Departamento de Neurobiología y Comportamiento de la Universidad de California, Irvine. Se encuentra entre los líderes mundiales en el tema de las influencias sexuales en el cerebro, sostiene que:

“Jill M. Goldstein, de la Facultad de Medicina de Harvard, y sus colegas, por ejemplo, utilizaron la resonancia magnética para medir el tamaño de muchas áreas corticales y subcorticales. Entre otras cosas, estos investigadores descubrieron que partes de la corteza frontal, sede de muchas funciones cognitivas superiores, son más voluminosas en las mujeres que en los hombres, al igual que partes de la corteza límbica, que participa en las respuestas emocionales (...) Otra región del cerebro que ahora se sabe que diverge en los sexos anatómicamente y en su respuesta al estrés es el hipocampo, una estructura crucial para el almacenamiento de la memoria y para la cartografía espacial del entorno físico. Las imágenes demuestran sistemáticamente que el hipocampo es más grande en las mujeres que en los hombres. Estas diferencias anatómicas podrían estar relacionadas de algún modo con las diferencias en la forma de navegar de hombres y mujeres. Muchos estudios sugieren que los hombres tienden a orientarse estimando la distancia en el espacio y la orientación ("dead reckoning"), mientras que las mujeres se orientan más siguiendo puntos de referencia.” [125]


Bruce Goldman, es un escritor científico experimentado y galardonado con múltiples premios, con cientos de artículos firmados sobre investigación médica, biotecnología y el impacto de la tecnología en el futuro de la sociedad, señala que:

“(…) el hipocampo de una mujer, fundamental para el aprendizaje y la memorización, es más grande que el de un hombre y funciona de manera diferente (...) En general, las regiones del cerebro que difieren en tamaño entre hombres y mujeres (como la amígdala y el hipocampo) tienden a contener concentraciones especialmente altas de receptores de hormonas sexuales.” [126]


Mark A. Gluck, Eduardo Mercado y Catherine E. Myers afirman que:

Otras áreas que suelen ser más grandes en las mujeres son el hipocampo y algunas áreas del lenguaje (como la que lleva la etiqueta “giro supramarginal” en la figura 12.10). una vez más, esto explica por qué es común que las mujeres superen a los hombres en el aprendizaje de listas, que requiere tanto de la memoria episódica dependiente del hipocampo como de las habilidades para el lenguaje (…) en resumen, muchas de las diferencias de género en el aprendizaje y la memoria reflejan el simple hecho de que los cerebros masculino y femenino tienen conexiones diferentes.” [127]


El estereotipo detrás de por qué las mujeres parecen ser más hábiles en trabajos donde requiera la memoria y las listas es algo que ha interesado a todos. ¿Es culpa del sistema patriarcal como dicen los nuevos libros de texto? ¿Es por la sociedad? ¿Es la iglesia católica inculcando estereotipos a los niños en la catequesis? ¿Son los “malvados evangélicos” estereotipando a las niñas en la escuela dominical? la respuesta es el cerebro.

Las mujeres tienen una ventaja natural en la memoria, y no es por culpa de ningún sistema patriarcal, ¡es su cerebro el que les da esa habilidad! Aunque, en algunos lugares, los nuevos libros escolares de la SEP intentan convencernos de que los estereotipos de género son meras asignaciones culturales que no están dados en la naturaleza, eso no podría estar más lejos de la verdad.

La neurociencia tiene mucho que decir sobre por qué las mujeres son tan buenas con las listas. Así que la próxima vez que te preguntes por qué tu esposa o hija recuerda todo en la lista de compras o que memorizan con mayor facilidad un número telefónico, simplemente agradécele a su cerebro femenino. Y, si eres un padre o madre, no dejes que la SEP engañe a tus hijos: ¡la biología es una poderosa fuerza detrás de las diferencias que hacen que cada uno de nosotros sea diferente! ¡no somos hojas en blanco!

La amígdala y el hipocampo también son un dúo dinámico en el cerebro. Trabajan juntos para manejar tus emociones y recuerdos especiales. La amígdala es una parte importante de las emociones, se encarga de guardar cómo te sentiste en momentos importantes, como tu boda, tu graduación o incluso ese día en el que te asaltaron. También se encarga de esos momentos de felicidad desbordante, como cuando conseguiste ese trabajo que tanto querías. Y, por supuesto, esos suspiros de alivio cuando tus calificaciones resultaron mejores de lo que esperabas.

Luego, entra en acción el hipocampo, el experto en memoria. Este simpático cerebro toma todas esas emociones que la amígdala procesa y las guarda en tu mente para que las recuerdes siempre.

Walt Larimore nos informa que:

“El hipocampo y la amígdala reciben, procesan y almacenan la memoria emocional. La amígdala amplifica los recuerdos agradables o aterradores. Le comunica al hipocampo qué recuerdos deben mantenerse en su lugar y luego ensartarse como perlas en un collar. Por ejemplo, nunca te permitirá olvidar lo que estabas haciendo el 11 de septiembre de 2001.

Estas dos áreas del sistema límbico son mucho más grandes y más activas en las mujeres que en los hombres, y están mucho mejor conectadas en las mujeres que en los hombres con los centros del cerebro verbal y de manejo de emociones. Por lo tanto, las mujeres conectan palabras y sentimientos con los recuerdos mucho más poderosamente que los hombres. Como resultado, es mucho menos probable que los hombres recuerden sus experiencias emocionales.” [128]


También dice que “Al tener un hipocampo más pequeño, los hombres recuerdan menos experiencias emocionales que las mujeres.” [129] Piensa en esto, papá y esposo: como las mujeres tienden a recordar mejor los momentos emocionales, es posible que tu esposa te recuerde algo que hiciste años atrás, algo que la molestó o la hizo sentir mal, incluso si tú ya lo olvidaste por completo, incluso si estabas enojado en ese momento. No te preocupes, no es que ella lo haga a propósito. Es solo que su cerebro está conectado de manera diferente.

Néstor Braidot confirma esto mismo:

“(…) los resultados de las investigaciones evidencian que el cerebro emocional de la mujer es más activo que el del hombre, y que esta sensibilidad influye en la memoria a largo plazo. Como los recuerdos de contenido emocional son muy resistentes al paso del tiempo, difícilmente una mujer olvidará algo que le afectó.” [130]


Jaime Toro Gómez y Manuel Yepes Sanz siguen explicando a más detalle:

En contraste con lo anterior, la amígdala de la mujer parece tener conexiones más fuertes con el hipocampo (la parte donde formamos y almacenamos nuestras memorias) que la del hombre. Esta conexión más fuerte con el área de la memoria hace que cuando un evento tiene un componente emocional ellas lo recuerden más vívidamente y con mayor detalle que los hombres. Sin embargo, aunque las mujeres recuerdan mejor lo que sucedió “después” del evento que generó la emoción, también parecen tener más dificultades para recordar lo que pasó “antes” de este evento. Por ejemplo, una mujer recordara mucho mejor que un hombre los eventos que se sucedieron después de sentir rabia, pero con menor detalle aquellos que precedieron a la aparición de esta emoción.[131]


Estas diferencias no son meros caprichos de la sociedad que nos asigna roles culturales como falsamente dicen los nuevos libros de texto. Son el resultado de cómo nuestros cerebros funcionan de forma natural, tanto para hombres como para mujeres.

Sahab Uddin también señala:

“El cerebro de las mujeres tiene un sistema límbico más profundo y un hipocampo más grande que el de los hombres. Estas características del cerebro hacen que las mujeres sean mucho más eficientes para apreciar la gama completa y la profundidad del espectro emocional en comparación con los hombres diligentes (..) Algunos elementos estructurales del cerebro difieren considerablemente entre hombres y mujeres. Las mujeres tienden a tener un hipocampo (es decir, el centro de la memoria de los humanos) más grande que los hombres. Se ha descubierto que las conexiones neuronales son increíblemente más densas en los hombres que en las mujeres y esta característica explica el comportamiento más absorbente y sensible de las mujeres que los hombres hacia la información.[132]


Usando técnicas de imagen cerebral, también se ha descubierto que el hipocampo es más grande en mujeres. Para que lo entiendas mejor, Francisco José Rubia Vila, un experto en medicina de la Universidad Complutense de Madrid, nos dice lo siguiente:

“Estudios realizados también con técnicas de imagen cerebral demuestran que el “hipocampo” es más grande en mujeres que en hombres. Dentro del “hipocampo” se han observado dimorfismos en los “sistemas de neurotransmisores”, tales como la adrenalina, serotonina, acetilcolina, etc.” [133]

La profesora Betsy Grey escribe:

“El hipocampo desempeña un papel importante en el aprendizaje y la memoria. Como muchas otras estructuras del cerebro, es una estructura emparejada, con una en cada hemisferio del cerebro. Los estudios de neurociencia muestran que los hipocampos masculinos y femeninos difieren en promedio en su estructura, su neuroquímica y su respuesta a los factores estresantes. Los resultados de las imágenes sugieren que las mujeres generalmente tienen un tamaño de hipocampo más grande, lo que puede tener bases genéticas.” [134]


Hemos mencionado a varios expertos que respaldan la idea de que el hipocampo es más grande en el cerebro femenino en comparación al masculino. Sin embargo, es importante señalar que este tema aún se debate, y en realidad, algunos estudios científicos sugieren que no hay una diferencia significativa en el tamaño del hipocampo entre hombres y mujeres.

Debra Soh, una científica canadiense que se especializa en el estudio del sexo, ha desafiado la idea de que nuestros cerebros sean un simple mosaico sin diferencias notables entre hombres y mujeres. La revista “Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América").”  Sugirió que no existe diferencias según el sexo en el hipocampo y amígdala. Debra Soh expone el argumento de dicho artículo en dicha revista diciendo que:

“Poco después del estudio del "mosaico", otro estudio descubrió que las diferencias de sexo en el tamaño del hipocampo, responsable de la memoria, podían explicarse por el hecho de que los participantes masculinos en el estudio eran físicamente más grandes (aproximadamente un 10%) que las participantes femeninas.  El tamaño del hipocampo parecía ser proporcional al tamaño corporal general de los hombres.  Desde entonces, las neurocientíficas feministas han intentado aplicar la misma lógica a todas las demás partes del cerebro que han demostrado ser sexualmente dimórficas, con la esperanza de demostrar que las diferencias cerebrales no se deben a otra cosa que a que los hombres son físicamente más grandes.  Poco después, un estudio publicado en la revista NeuroImage puso en tela de juicio otra región del cerebro con dimorfismo sexual.  La amígdala, que interviene en el procesamiento emocional, era un 10% más grande en los hombres. Sin embargo, tras tener en cuenta el mayor tamaño corporal de los hombres, esta diferencia dejó de ser estadísticamente relevante.” [135]

 

Como Betsy Grey menciona, "un estudio reciente y un metanálisis de imágenes de resonancia magnética concluyen que no existen diferencias de sexo en el volumen del hipocampo." [136]

Louann Brizendine, una experta en las diferencias cerebrales entre géneros, aborda este tema con precaución. Ella nos dice que "los científicos creen que, dado que las mujeres tienen un hipocampo relativamente más grande, pueden recordar con mayor detalle las experiencias emocionales, ya sean agradables o desagradables. Saben cuándo ocurrieron, quiénes estaban presentes, cómo era el clima, cómo olía el restaurante, como si tuvieran una fotografía sensorial detallada en tres dimensiones." [137]

Un estudio en el que participó la neurocientífica Lise Eliot y que empleó resonancia magnética concluyó que no hay diferencias en el tamaño del hipocampo entre hombres y mujeres. Los expertos que llevaron a cabo esta investigación llegaron a la conclusión de que "La afirmación frecuente de que las mujeres tienen un hipocampo desproporcionadamente más grande que los hombres no fue respaldada." [138] Esto sugiere que, al menos en este estudio, no se encontraron diferencias significativas en el tamaño del hipocampo entre los sexos.  Sin embargo, es importante tener en cuenta que la investigación científica continúa explorando esta cuestión y que los resultados pueden variar entre diferentes estudios.

Incluso si consideramos que el tamaño del hipocampo en hombres y mujeres es similar, esto de ninguna manera implica que el hipocampo no sea diferente ni que no posea características distintivas que lo hagan distinguible en hombres y mujeres, como bien señala Debra Soh, ella dice que “Incluso si los cerebros masculinos y femeninos fueran estructuralmente idénticos, esto no descarta diferencias en la funcionalidad cerebral.” [139]  El Dr. Larry Cahill señala que “Amplia evidencia demuestra que los hipocampos masculinos y femeninos difieren significativamente en su estructura anatómica, su composición neuroquímica y su reactividad ante situaciones estresantes.” [140]  La profesora asociada Cynthia Darlington que codirige el Grupo de Investigación Vestibular y Auditiva, nos informa que “Se han informado diferencias basadas en el sexo en el hipocampo y la amígdala.” [141]

La resonancia magnética in vivo es una herramienta que nos permite mirar dentro del cerebro de las personas sin lastimarlas. Imagina que es como tomar una fotografía especial del cerebro, pero en lugar de usar una cámara normal, utilizamos una máquina especial que usa imanes y ondas de radio. Esto nos ayuda a conocer mejor cómo funciona el cerebro y cómo se ven sus diferentes partes.

Usando la resonancia magnética in vivo en 48 hombres y las mujeres, los expertos Jill Goldstein, Larry J. Seidman, Nicolás J. Horton, Nikos Makris, David Kennedy, Verne S. Caviness, Jr., Esteban V. Faraone, Ming T. Tsuang. Se evaluaron 45 regiones cerebrales a partir de imágenes tridimensionales ponderadas en T1 adquiridas con un imán de 1,5 T. Estos expertos anotan que:

“En estos estudios se ha observado, en las mujeres, en relación con el tamaño del cerebro, un mayor volumen de materia gris cortical, mayores volúmenes de regiones asociadas con las funciones del lenguaje [por ejemplo, el área de Broca] y la corteza temporal superior, en particular el planum temporale, y mayores volúmenes del hipocampo.” [142]


El Dr. Larry Cahill comenta este estudio y dice que, “Los estudios de imágenes muestran consistentemente, por ejemplo, que el hipocampo es más grande en mujeres que en hombres cuando se ajusta al tamaño total del cerebro.” [143]

No podemos pasar por alto uno de los trabajos más exhaustivos y detallados en la investigación de las diferencias en el cerebro femenino y masculino. Nos referimos a la imponente obra escrita por un grupo de científicos que incluye a Lee Ellis, Scott Hershberger, Evelyn Field, Scott Wersinger, Sergio Pellis, David Geary, Craig Palmer, Katherine Hoyenga, Amir Hetsroni y Kazmer Karadi. Su trabajo se titula "Diferencias entre los sexos: Un Resumen de Más de un Siglo de Investigación Científica". Esta monumental obra, con cerca de mil páginas, recopila y organiza casi veinte mil estudios científicos. Constituye una fuente abrumadora y sólida de evidencia empírica que desafía completamente las afirmaciones del progresismo.  Sobre el hipocampo concluye que, “Entre los humanos, la mayoría de los estudios han concluido que el hipocampo de las mujeres es más grande que el de los hombres.” [144]

Las diferencias dismórficas en el hipocampo también se deben a las influencias hormonales como es el caso de la testosterona en los hombres, David C. Geary sostiene que “la relación entre la testosterona y la conectividad de la amígdala, existen diferencias de sexo en el desarrollo de algunas regiones del hipocampo (p. ej., en relación con la memoria) durante el desarrollo puberal.” [145]

Es importante destacar que el tamaño del hipocampo puede variar y adaptarse. Por ejemplo, un taxista puede tener un hipocampo más grande que la mayoría de los hombres que no trabajan en esta profesión. Esto podría generar cierta confusión en cuanto a las diferencias de tamaño en los hipocampos. Esto se le conoce como neuroplasticidad.

Néstor Braidot comenta:

“la neuroplasticidad está estrechamente relacionada con la individualidad. Como las huellas sinápticas se forman por las experiencias personales, cada cerebro es único y diferente de los demás. Puede haber coincidencias en el desarrollo de determinadas zonas, como ocurre con los taxistas de Londres, que tienen más desarrollado el hipocampo gracias a que usan mucho la memoria (tienen que saberse el nombre de todas las calles) y la capacidad visoespacial. Sin embargo, la inscripción que cada uno tenga en sus redes neuronales diferirá de los demás.” [146]


Ojo, decir que cada cerebro es único en cada individuo (adulto) no implica negar las características innatas que diferencian un cerebro masculino de uno femenino. Braidot también dice que “Asimismo, hombres y mujeres presentan diferencias morfológicas en determinadas estructuras, como el cuerpo calloso, la amígdala y el hipocampo.” [147]  Diane F. Halpern también señala que “Las diferencias anatómicas entre los sexos se encuentran en algunas regiones del cerebro que subyacen a la cognición (...) Estas estructuras incluyen el hipocampo, el hipotálamo y el cuerpo calloso.” [148] Y también dice que “el hipocampo funciona de forma diferente en mujeres y hombres.” [149]

David C. Geary dice que:

“Muchos de los cambios que se producen durante la adolescencia pueden depender de la exposición prenatal a las hormonas masculinas (Ernst et al., 2007); el desarrollo se produce con la combinación de exposiciones hormonales prenatales y puberales típicas del sexo.” [150]

Otra diferencia notable en los hombres es su habilidad espacial. Esto significa que son buenos para recordar direcciones y orientarse en diferentes lugares. No es sorprendente que la mayoría de taxistas, conductores de autobús y capitanes de barco sean hombres. No quiero decir que las mujeres no puedan hacerlo, pero en su mayoría, a los hombres les atrae más. Esto se debe, en parte, al hipocampo y a cómo la testosterona ayuda a desarrollar estas habilidades espaciales en los hombres. Es como si tuvieran un GPS interno bien calibrado en sus cerebros.

David C. Geary nos informa al respecto:

La exposición prenatal a las hormonas sexuales provoca cambios en la estructura física del hipocampo que, a su vez, contribuyen a la ventaja masculina en las capacidades espaciales en la edad adulta (…). Durante la edad adulta, la testosterona circulante y su metabolito (es decir, la dihidrotestosterona) aumentan la tasa de supervivencia de las neuronas recién desarrolladas y contribuyen a la diferencia de sexo en la integración de estas células en las redes espaciales del hipocampo, pero la relación directa entre la testosterona y el aprendizaje espacial es más compleja y depende de la dosis y la duración de la exposición (…). Parece que la ventaja masculina está relacionada en gran medida con el uso de estrategias espaciales, es decir, el uso de señales distantes para orientarse en la dirección general en la que necesitan viajar para completar la tarea (por ejemplo, encontrar una base), pero no mejora la memoria para la ubicación de objetos en contextos específicos.” [151]


Cuando hombres y mujeres dan alguna dirección para llegar a un sitio (como una casa) o cuando se embarcan en la navegación, sus cerebros operan de manera distinta, como hemos explorado previamente. El hipocampo en los hombres les da una ventaja en habilidades espaciales, mientras que, en las mujeres, la corteza frontal desempeña un papel importante en la orientación espacial.
Leonard Sax nos ofrece más detalles al respecto:

“Las mujeres suelen orientarse utilizando puntos de referencia que pueden verse, oírse u olerse. Los hombres son más propensos a utilizar direcciones absolutas como norte y sur o distancias absolutas como millas o manzanas de la ciudad. Un estudio publicado en 2003 demostró que esta diferencia de género en la navegación está bien establecida a los cinco años de edad. Estas estrategias diferentes se correlacionan con diferentes regiones cerebrales. Los neurocientíficos han descubierto que las mujeres jóvenes y los hombres jóvenes utilizan áreas diferentes en el cerebro cuando navegan: las mujeres jóvenes usan la corteza cerebral, mientras que los hombres jóvenes utilizan el hipocampo, un núcleo profundo en el cerebro que no se activa en el cerebro de las mujeres durante las tareas de navegación.

Estas diferencias de género pueden ser aún más pronunciadas en niños y adolescentes que en adultos. [152]


¿Qué provoca estas diferencias innatas en el hipocampo? Richard Lippa dice que “La causa última de las diferencias sexuales en el tamaño y la estructura del hipocampo parece ser la exposición prenatal o perinatal a las hormonas sexuales, particularmente la testosterona.” [153] Tal como lo sospechaba, la testosterona nuevamente haciendo lo suyo.

 

El tálamo

El tálamo, que es una parte fundamental del diencéfalo, está compuesto por neuronas cuyas proyecciones abarcan prácticamente todas las estructuras corticales. Cumple una función crucial al recibir y distribuir señales sensoriales provenientes de diversas partes del cuerpo hacia las áreas cerebrales especializadas en su procesamiento.

Para ilustrar este proceso de manera más accesible, consideremos un ejemplo cotidiano. Imaginen que observan un tierno conejo y deciden acariciarlo. En este momento, el tálamo desencadena una serie de eventos al enviar información a la piel de sus manos, permitiéndoles experimentar la sensación táctil y la textura del pelaje del conejo. Similarmente, cuando se sumergen en una película, el tálamo canaliza la información visual hacia las áreas correspondientes, permitiéndoles disfrutar de la película. Del mismo modo, al escuchar una canción que les agrada, el tálamo dirige la información auditiva a las áreas cerebrales especializadas. En resumen, el tálamo actúa como un hábil coordinador, asegurando que cada experiencia sensorial se procese eficientemente en el cerebro, proporcionando así una comprensión rica de nuestro entorno. [154]

Los expertos Lee Ellis, Scott Hershberger, Evelyn Field, Scott Wersinger, Sergio Pellis, David Geary, Craig Palmer, Katherine Hoyenga, Amir Hetsroni y Kazmer Karadi, comentan que:

“El tálamo es un conjunto de células nerviosas que se asemeja a un huevo en tamaño y forma, y se encuentra ubicado centralmente en el cerebro. Esta parte del cerebro se encarga de procesar y luego dirigir estímulos sensoriales entrantes a diversas regiones superiores del cerebro (…) según la evidencia disponible, las mujeres tienen un tálamo más grande que los hombres.” [155]

 

El cerebelo

Como dije en páginas anteriores, el cerebelo es como el asistente del cerebro que se asegura de que nuestros movimientos sean fluidos y que no perdamos el equilibrio mientras nos movemos.  Cuando ves a un borracho ebrio que no puede estar de pie por mucho tiempo, esto se debe a que El cerebelo es una de las primeras regiones del cerebro que resulta afectada por el alcohol, y esa es la razón por la que los policías emplean tareas que implican seguimiento (caminar sobre una raya en el camino o tocarse la nariz con el dedo) como pruebas de ebriedad.” [156]

 ¿El cerebelo de los hombres y de las mujeres son idénticos o también tienen sus diferencias? Según Zeenat Zaidi son más grandes en los hombres que en las mujeres” [157] Rubén C. Gur, catedrático de Psicología en Psiquiatría, dice que “Las diferencias de sexo prevalecieron en las regiones límbicas temporales, los ganglios basales, el tronco del encéfalo y el cerebelo.” [158] Esta diferencia del cerebelo puedo deberse al ajuste del tamaño del cuerpo, por lo general, la mayoría de mujeres son más bajas de estatura que los hombres. Lee Ellis, Scott Hershberger y Evelyn Field señalan que “Los estudios entre humanos han concluido que, en promedio, el tamaño absoluto del cerebelo de los hombres es mayor que el de las mujeres, aunque el ajuste según el tamaño general del cerebro parece eliminar la diferencia.” [159]

Fernando Maureira Cid es doctor en Educación, Magíster en Neurociencia Experimental y Clínica, añade lo siguiente:

Al igual que el cerebro, el cerebelo del hombre es de mayor tamaño que el de la mujer, pero con relación al peso y estatura, la situación es inversa (Zaidi, 2010). Recordemos que esta región se relaciona con el control de la velocidad y fuerza del movimiento, el equilibrio, la coordinación y el aprendizaje motor, lo que podría explicar la mayor habilidad de mujeres para aprender movimientos con altos niveles de coordinación (Maureira, 2018).” [160]

 

 

La corteza orbitofrontal (COF)

 

Si alguna te has lanzado de un trampolín ¿Recuerda esos momentos emocionantes en la piscina? Esa sensación de nervios cuando te paras al borde del trampolín, listo para lanzarte al agua. Bueno, resulta que tu cerebro tiene un dúo dinámico llamado amígdala y corteza orbitofrontal que trabajan juntos en esa situación. La amígdala es como el interruptor de las emociones. Cuando echas un vistazo desde lo alto del trampolín, la amígdala se enciende y ¡bam!, sientes ese cosquilleo de miedo. La corteza orbitofrontal, ubicada en la parte frontal de tu cerebro. Su trabajo es manejar las emociones.

Así que, cuando estás temblando de miedo ante la altura del clavado, la corteza orbitofrontal entra en acción. Imagina que te da un pequeño empujón mental, diciéndote: "¡Vamos, tú puedes hacerlo!" o decirte ¡No lo hagas, es peligroso! Es como tener tu propio entrenador personal dentro de tu cabeza. Y gracias a esa corteza orbitofrontal valiente, superas el miedo y te lanzas al agua con todo.

¿Existe alguna diferencia en la corteza orbitofrontal en el cerebro masculino y el cerebro femenino? Si.  Según nos informa Zeenat Zaidi “La relación entre la corteza orbitofrontal, una región involucrada en la regulación de las emociones, y el tamaño de la amígdala, involucrada en la producción de reacciones emocionales, fue significativamente mayor en las mujeres que en los hombres.” [161]

Que las mujeres tienen una corteza orbitofrontal más grande que los hombres. ¿Qué significa esto para la mentalidad femenina? Pues bien, esto arroja luz sobre algunos comportamientos típicos de las mujeres, sin descontar a los hombres, que también tienen sus particularidades.

No quiero generalizar, pero suelen ser las mujeres las que más destacan en controlar mejor sus emociones, y esto se refleja en su habilidad para mostrar empatía hacia los demás. Un hombre puede tener sus momentos coléricos y agresivos, ¡pero no te preocupes, también pueden controlar sus emociones! Aunque, claro, las mujeres tienden a tener una facilidad especial en este aspecto.

Zeenat Zaidi sigue diciendo:

Se puede especular a partir de estos resultados que las mujeres podrían ser, por término medio, más capaces de controlar sus reacciones emocionales. Las mujeres tienen la corteza frontal orbital más grande que los hombres, lo que se traduce en una diferencia muy significativa en la relación entre el volumen gris orbital y el volumen de la amígdala. Esto puede estar relacionado con pruebas conductuales de diferencias sexuales en el procesamiento de las emociones. [162]


La corteza orbitofrontal también tiene su papel en las recompensas en la mente de una mujer. ¿Qué son las recompensas? Básicamente, hace que las mujeres sientan ese deseo intenso de obtener algo especial.

Ahora, hablemos de la fase folicular, ese momento en el que los óvulos de la mujer están haciendo sus preparativos para posiblemente dar origen a una nueva vida humana. En este momento, la amígdala y la corteza orbitofrontal se activan en la mente de una mujer. ¿Y qué implica esto? Pues que no solo está en su fase más fértil, sino que también se siente más atraída a tener relaciones sexuales.

Los expertos Ruben C. Gur, Tamara Bockow y Raquel E. Gur señalan que:

“Utilizando resonancia magnética funcional, descubrieron que, al anticipar una recompensa, las mujeres activan la corteza orbitofrontal y la amígdala durante la fase folicular media (días 4 a 8 después del inicio de la menstruación, cuando el estrógeno no tiene la oposición de la progesterona). Estas áreas corticales están involucradas de manera crucial con la emoción, la excitación y la función autonómica y endocrina.” [163]

 

Esto significa que la corteza orbitofrontal es dimórfica, y también tiene sus diferencias cuando una mujer o un hombre tienen psicosis (que tienen alterada la realidad). Larry Cahill sostiene que “la proporción entre el tamaño de la amígdala y el de la corteza orbitofrontal (que es sexualmente dimórfica en individuos sanos) aumenta en hombres con psicosis, pero disminuye en mujeres con psicosis.”[164] Cabe preguntarse si las feministas son mujeres psicóticas ya que miran la opresión y el patriarcado en cosas tan absurdas como el lenguaje (que le dedicaré un capítulo en un futuro libro).

 

Lóbulo Parietal

El lóbulo parietal, ubicado en la parte superior y trasera de la cabeza, es como el cuartel general para nuestros sentidos de tacto y coordinación. Aquí tienes algunas de las cosas que hace por nosotros:

1. Este lóbulo es nuestro maestro, enseñándonos a sentir y coordinar nuestro cuerpo. Nos ayuda a entender cómo se siente algo cuando lo tocamos y cómo movernos para realizar acciones asombrosas, como agarrar un objeto.

2. ¿Esa sensación de saber exactamente dónde está tu cuerpo en relación con lo que te rodea? Es obra del lóbulo parietal. Evita que choques contra la pared cuando caminas y te ayuda a no dar pasos de más.

3. Cuando lees un libro o haces cuentas matemáticas para calcular tus gastos, el lóbulo parietal está trabajando a toda marcha. Procesa la información que recibes a través de tus sentidos para que entiendas al mundo que te rodea.

4. ¿Te has preguntado cómo te concentras en algo? Aquí tienes la respuesta: el lóbulo parietal dirige tu atención y minimiza las distracciones. Es como tener un súper asistente de concentración en tu cabeza.

Pero aquí nos encontramos con la pregunta central que nos ha guiado en este recorrido: ¿el lóbulo parietal presenta características distintas según el sexo? ¿Es decir, tiene atributos específicos para hombres y mujeres que de alguna manera impactan en cómo procesan la información de manera diferente? Te invito a descubrirlo continuando con la lectura.

Según Zeenat Zaidi, el lóbulo parietal inferior

Es significativamente mayor en hombres que en mujeres. Más específicamente, la LPI (Lóbulo parietal inferior) del lado izquierdo es más grande que la derecha en los hombres. En las mujeres esta asimetría se invierte, aunque la diferencia entre el lado izquierdo y el derecho no es tan grande como en los hombres. Esta es la misma área que se demostró que era más grande en el cerebro de Albert Einstein, así como en el de otros físicos y matemáticos”  [165]


Estas diferencias, según Zaid, permite que “las mujeres son más capaces de concentrarse en estímulos específicos, como el llanto de un bebé por la noche.” [166]
Lee Ellis, Scott Hershberger, Evelyn Field y otros expertos, en su monumental libro "Diferencias de género: Resumiendo Más de un Siglo de Investigación Científica" sostienen que “Dos estudios han indicado que una porción inferior del lóbulo parietal izquierdo en los hombres es más grande que en el caso de las mujeres después de ajustar por diferencias de sexo en el tamaño general del cerebro.” [167] Y los expertos Tim Koscik, Dan O'Leary, David J. Moser, Nancy C. Andreasen y Clavija Nopoulos señalan que:

Los estudios de imágenes por resonancia magnética estructural (MRI) del cerebro humano han informado evidencia de dimorfismo sexual. Además de las diferencias de sexo en el volumen cerebral general, se han observado diferencias en la proporción de volumen de materia gris (GM) con respecto a materia blanca (SB), particularmente en el lóbulo parietal.” [168]


El hecho de que el lóbulo parietal inferior (LPI) izquierdo sea más grande en los cerebros masculinos podría explicar por qué los hombres suelen destacar más en cálculos matemáticos que las mujeres. Esta diferencia también podría ser la razón por la cual a los hombres les atraen trabajos o actividades que involucran objetos con cantidades exactas, donde, por razones obvias, se requiere el uso de las matemáticas. Resulta interesante notar que esta parte del cerebro, encontrada más grande en el cerebro del destacado científico Albert Einstein, confirma la existencia de este dimorfismo en el lóbulo parietal.

Amber Hensley comenta:

“Un área del cerebro llamada lóbulo parietal inferior (LPI) suele ser significativamente más grande en los hombres, especialmente en el lado izquierdo, que en las mujeres. Se cree que esta sección del cerebro controla la capacidad matemática mental y probablemente explica por qué los hombres frecuentemente obtienen mejores resultados en tareas matemáticas que las mujeres. Curiosamente, esta es la misma área del cerebro de Einstein que se descubrió que era anormalmente grande. El LPI también procesa información sensorial, y el lado derecho más grande de las mujeres les permite concentrarse en "estímulos específicos, como el llanto de un bebé por la noche.” [169]

 

Antes de seguir con este apartado, sostengo que será necesario especificar que el lóbulo parietal forma parte de los lóbulos del cerebro y cada uno tiene sus respectivas funciones que vale la pena conocer.

1. Lóbulo Frontal: Está ubicado en la parte frontal de tu cabeza, justo detrás de tu frente. Es el encargado en la toma decisiones importantes y planea lo que vas a hacer. Por ejemplo, cuando decides dar un paso o levantar la mano, el lóbulo frontal está en acción; También juega un papel en tu personalidad y en cómo te sientes.

2. Lóbulo Occipital: Esta ubicado en la parte de atrás de tu cabeza. Es el encargado de procesar las imágenes que ves. Cuando miras algo hermoso, como un conejo, el lóbulo occipital ayuda a que tu cerebro vea y entienda a ese conejo.

3. Lóbulo temporal: Esta ubicado en la parte lateral de tu cabeza, cerca de tus oídos. Ayuda a escuchar y entender los sonidos a tu alrededor, como la música o la voz de tus amigos, almacena recuerdos especiales. Si recuerdas los sonidos de la última vez que fuiste a un parque de diversiones, un circo a una iglesia, el lóbulo temporal está trabajando. [170]

Sobre el lóbulo temporal, Gabriela Rodríguez Manzo comenta que Se ha descrito que la densidad neuronal del lóbulo temporal, que es una región del cerebro que se relaciona con la comprensión y el procesamiento del lenguaje, es mayor en las mujeres que en los hombres.” [171]

¡Es sorprendente como Dios diseñó nuestro cerebro!

Considerando los lóbulos cerebrales y lo que exploramos en el tema de las neuronas y los hemisferios del cerebro (si se te olvidó, te sugiero repasarlo), el lóbulo parietal, junto con los lóbulos frontal y temporal, nos muestra algo bien interesante: una especie de red de conexiones diferente entre estos lóbulos (si esto suena confuso, nuevamente te animo a repasar sobre las neuronas).

El cerebro, ese órgano sorprendente, está dividido en dos hemisferios, y cuando hablamos de conectividad estructural, nos referimos a cómo las neuronas están conectadas. Aquí viene lo curioso: en el cerebro masculino, hay más conexiones dentro de cada hemisferio, especialmente en el izquierdo (conectividad estructural intrahemisférica). Mientras tanto, en el cerebro femenino, hay más conexiones entre ambos hemisferios (conectividad estructural interhemisférica), creando una especie de autopista de comunicación por medio de la materia blanca.

Si estos datos son correctos, significa que no solo el lóbulo parietal, sino que los lóbulos frontal y temporal poseen dimorfismo sexual. Las expertas en neurociencia Claire Gibson y Liisa A. M. Galea sostienen que:

“Ingalhalikar et al. (2014) investigaron las diferencias de sexo/género en la conectividad estructural en todo el cerebro en una amplia muestra de participantes sanos (n ¼ 949), incluidos niños 76 S. Hodgetts y M. Hausmann y adultos jóvenes (8-22 años). Los resultados mostraron que los hombres presentaban una mayor conectividad estructural intrahemisférica que las mujeres, especialmente entre los lóbulos frontal, temporal y parietal. Por el contrario, las mujeres presentaban una mayor conectividad estructural interhemisférica.” [172]

 

Las diferencias en el lóbulo parietal también son evidentes en personas con esquizofrenia según nos informa Cynthia Darlington:

“También se han informado diferencias de sexo en el volumen del lóbulo parietal inferior de personas con esquizofrenia. Frederikse et al. (2000) realizaron un estudio de resonancia magnética en 30 personas (15 mujeres, 15 hombres) con esquizofrenia y 30 sujetos de control (15 mujeres, 15 hombres). No se proporcionó la duración de la enfermedad de los sujetos de este estudio. Para las pacientes femeninas, el volumen cerebral total fue significativamente menor que para las mujeres de control. Para los pacientes masculinos, no hubo diferencias en el volumen cerebral general entre pacientes y controles.” [173]

 

 

Área de Broca y área de Wernicke

 

El Área de Broca se encuentra en la parte frontal izquierda del cerebro en la mayoría de personas y su función principal es facilitar la producción del lenguaje hablado. Se podría comparar con un "centro de comando" que nos permite formar palabras y frases. Cuando queremos expresarnos usando palabras mediante la voz, el Área de Broca coordina los movimientos de los labios y otras partes de la boca para hablar correctamente.

Por otro lado, el Área de Wernicke se localiza en la mayoría de las personas en la parte posterior del cerebro, también en el lado izquierdo. Su función principal es ayudarnos a comprender lo que dicen los demás. Cuando escuchamos palabras o leemos, el Área de Wernicke nos ayuda a entender su significado y darles sentido. Se podría considerar como el "centro de comprensión" del cerebro para el lenguaje.

El cerebro de hombres y mujeres tiene diferencias en estas áreas importantes para el lenguaje. Las mujeres suelen tener estas áreas más amplias, lo que podría probablemente podría explicar por qué las niñas aprenden a hablar más rápido y las mujeres tienen facilidad para aprender nuevos idiomas. Sin embargo, esto no significa que las mujeres sean mejores en todas las habilidades del lenguaje. Los hombres, al tener más materia blanca en el hemisferio izquierdo, tienden a tener un vocabulario más amplio y rico. Por otro lado, las mujeres pueden usar sus emociones para ayudar en la producción del lenguaje al hablar con los demás.

Zeenat F. Zaidi comenta que:

“Las dos áreas principales relacionadas con el habla, Broca, en la corteza prefrontal dorsolateral, y Wernicke, en la corteza temporal superior, son significativamente más grandes en mujeres. Estudios de resonancia magnética mostraron que las mujeres tenían un 23% más de volumen en el área de Broca y un 13% más en el área de Wernicke que los hombres. También existe una diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a qué parte del hemisferio izquierdo es responsable del habla y los movimientos de la mano. En otro estudio, el volumen del área de Wernicke era un 18% más grande en mujeres en comparación con hombres, y el volumen cortical del área de Broca en mujeres era un 20% más grande que en hombres.” [174]


Los expertos Jill B. Becker, Karen J. Berkley Nori Geary, Elizabeth Hampson, James P. Herman y Elizabeth Young confirman lo anterior cuando escriben:

“En el lóbulo frontal izquierdo se encuentra una región del cerebro que es fundamental en la producción del habla para la gran mayoría de los humanos. Los dos estudios que compararon los sexos en cuanto al tamaño de esta región, llamada área de Broca, concluyeron que es significativamente más grande en las mujeres que en los hombres (…) El área de Wernicke está ubicada en la porción posterior del hemisferio izquierdo del neocórtex. En casi todos los humanos, sirve para interpretar la comunicación lingüística. Un estudio concluyó que el área de Wernicke es, en promedio, más grande en las mujeres que en los hombres." [175]


Fernando Maureira Cid dice que el área de Broca y área de Wernicke son
“Regiones muy dimórficas” [176] David C. Geary comenta que “También puede haber diferencias de sexo en las áreas subcorticales que apoyan la fluidez del lenguaje” [177] esas partes incluyen “el volumen de los tractos de sustancia blanca que integran el área de Broca y Wernicke dentro del hemisferio izquierdo.” [178] y sobre el tamaño de estas áreas sostiene que “el área de Broca y el área homóloga (imagen especular) en el hemisferio derecho son un 20% más grandes en mujeres que en hombres, y un 30% más grandes en el área de Wernicke.” [179]. El neuropsicólogo Claude MJ Braun, señala que en, en comparación con los hombres, las mujeres tienen “un área de Broca más grande por un factor del 20,4%”  [180]

 

17. Conclusión

A lo largo de este capítulo, hemos explorado las funciones y partes más importantes que nos hacen únicos, tanto a hombres como a mujeres. Este recorrido no pretende ser un artículo completo de todas las diferencias entre cerebros masculinos y femeninos. Imaginen que abordar cada detalle sería como intentar meter dos libros (o más) completos en este solo capítulo. Según el psicólogo Gregory L. Jantz “Los científicos han descubierto 100 diferencias de género en el cerebro.” [181] A la fecha, sospecho que existen más diferencias descubiertas al respecto.

Hasta ahora, hemos desentrañado las diferencias más notables. Hemos descubierto que los hombres llevan más materia gris, mientras que las mujeres poseen más materia blanca. Además, el lado izquierdo del cerebro trabaja más en los hombres, mientras que en las mujeres ambos hemisferios se reparten el trabajo. Esto podría explicar por qué a los hombres les encantan los trabajos con máquinas y cálculos, mientras que las mujeres prefieren roles que involucren seres vivos, como cuidar mascotas o personas.

Entramos también en el territorio del cuerpo calloso, más grueso en cerebros femeninos, mejorando la conexión del hemisferio derecho y tal vez explicando por qué las mujeres tienden a ser más emocionales. Y no olvidemos al hipotálamo y la amígdala, más grandes en hombres y afectando comportamientos sexuales.

Así podríamos seguir explorando, pero hay tantas cosas fascinantes que no podemos cubrirlas todas aquí. Este libro se enfoca en las diferencias más importantes, pero siempre te animamos a seguir investigando por tu cuenta, invitando a consultar y leer las fuentes que hemos citado.

Es importante notar que estas características no son reglas rígidas que todos los cerebros masculinos o femeninos deben seguir al pie de la letra. De hecho, algunos cerebros pueden desafiar estas generalizaciones. Así que, más que reglas estrictas, veámoslas como "familiares similares", rasgos comunes entre los cerebros masculinos y femeninos, aunque algunos cerebros no presentan todas las características que hemos mencionado, tampoco es imposible que algunos exhiban todos los rasgos mencionados.

¿Significa que hasta aquí dejaremos de aprender y ver diferencias de género en los cerebros masculinos y femeninos? ¡Claro que no! En el próximo capítulo, continuaremos explorando más diferencias en los cerebros masculinos y femeninos. Pero lo haremos de una manera fascinante, analizando otras habilidades y comportamientos distintivos de hombres y mujeres, conectando todo lo que hemos aprendido en este capítulo.

En el próximo capítulo, desempolvaremos más diferencias que se suman a las que ya conocemos. También expondremos las refutaciones de respetados neurocientíficos y biólogos contra las ideas de las neurofeministas Gina Rippon, Daphna Joel, Cordelia Fine, Lise Eliot y Lucía Ciccia.

Estas neurofeministas han iniciado una campaña pseudo científica que intenta demostrar que el cerebro humano es unisex, es decir, que no hay características biológicas innatas que hagan diferente a un cerebro según su sexo y que el cerebro es un “mosaico”. Seguro, no hay tanta falsedad en este último dato, pero hay un maquillaje ideológico que intenta presentar la realidad bajo sus propios términos, omitiendo datos que resultan incómodos para el discurso del neurofeminismo y la ideología de género.

No obstante, como ya mencioné, abordaremos todo esto en el siguiente capítulo. Hasta ahora, podemos estar seguros de una cosa: los nuevos libros de texto de la escuela mexicana de la SEP están bastante equivocados al sugerir que los estereotipos de género no tienen relación con la naturaleza humana o la biología. Parece que los niños mexicanos están siendo llevados a la escuela para ser literalmente adoctrinados. Por eso, es necesario estudiar e investigar. Abordar esta problemática no se limita a revisar los libros por tres horas y luego escribir en Facebook que "nos hemos escandalizado sin razón".

Vale la pena finalizar con esta interesante cita de Zeenat F. Zaidi

Hombres y mujeres difieren no sólo en sus atributos físicos y función reproductiva sino también en muchas otras características, incluidos los procesos de aprendizaje, el desarrollo del lenguaje y la forma en que resuelven problemas intelectuales. Se han observado diferencias de sexo en el funcionamiento cognitivo y la estructura cerebral. Estas diferencias pueden atribuirse a diversos factores genéticos, hormonales y ambientales y no reflejan ninguna ventaja de superioridad general para ninguno de los sexos. Es bien sabido que hombres y mujeres muestran capacidades diferentes en determinadas funciones cognitivas que no guardan relación con diferencias en el nivel general de inteligencia.” [182]

 

 



[1] Anne Moir and David Jessel, Brain Sex: The Real Difference Between Men and Women (New York: Dell, 1992) pp. 38

[2] Citada por Carmen Sanz Chacón. Destacar o callar: Niñas y mujeres con altas capacidades (Barcelona, 2023) cap. 1

[3] Genevieve Fox (2019),Meet the neuroscientist shattering the myth of the gendered brain. Link de la fuente: https://www.theguardian.com/science/2019/feb/24/meet-the-neuroscientist-shattering-the-myth-of-the-gendered-brain-gina-rippon

[4] télam (2015), Científicos descartan la existencia de cerebros "masculinos" y "femeninos". Link de la fuente: https://www.telam.com.ar/notas/201512/129265-estudio-cientifico-descarta-existencia-cerebro-masculino-femenino.html

[5] Según la RAE, unisex significa “Que es adecuado o está destinado tanto para los hombres como para las mujeres”

[6] Taylor Lorenz, (2018) The Atlantic "Are Male and Female Brains Biologically Different?" Link de la fuente: https://www.theatlantic.com/science/archive/2018/06/male-female-brains-biologically-different/563702/

[7] Ana Alemán Monterreal, ‎Pedro Martínez Ruano. Derecho y mujer (Editorial: Universidad de Almeria,2009) pp. 106

[9] Lawrence D. Duckworth. Primordial leandership, Unsleash the Results Animal in yoy...and in others (New York, 2012) pp. 159

[10] The Female Brain, (2006, Broadway Books. New York) pp. 11

[11] Vawter, Marquis P.; Evans, Simon; Choudary, Prabhakara; Tomita, Hiroaki; Meador-Woodruff, Jim; Molnar, Margherita; Li, Jun; López, Juan F.; Myers, Rick; Cox, David; Watson, Stanley J.; Akil, Huda; Jones, Edward G.; Bunney, William E. Gender-Specific Gene Expression in Post-Mortem Human Brain: Localization to Sex Chromosomes. Link de la fuente: https://www.nature.com/articles/1300337

[12] “Ambos sexos son iguales en inteligencia, pero tienden a operar de manera diferente.” (Zeenat F. Zaidi, Gender Differences in Human Brain: A Review. The Open Anatomy Journal, 2010, 2.PP. 37)

[14] Para más información, recomiendo ver este video: https://www.youtube.com/watch?v=dxdVY5qeSMc

[15] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 37

[16] Alicia Rubios. Cuando nos prohibieron ser mujeres ...y os persiguieron por ser hombres: Para entender cómo nos afecta la ideología de género (Spanish Edition) cap. 5

[17] Doreen Kimura,"Sex Differences in the Brain". Scientific American Presents: Men, the Scientific Truth about Their Work, Play, Health & Passions. 1999, pp. 30

[18] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edition, CRC Press,2009. pp. 47

[19] Gender and Society: Essays Based on Herbert Spencer Lectures Given in the University of Oxford (Oxford University Press, 200), pp. 72

[20] Daniel López Rosetti. Ellas: Cerebro, corazón y psicología de la mujer (Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Planeta, 2016)cap. 10, Ellas y la psicología.

[21] Wilson Francisco Flores Zelada. Neuroeducación: su contenido como herramienta metodológica del

proceso de enseñanza y aprendizaje del adulto mayor. Facultad Multidisciplinaria de Occidente, Vol. 3, N° 2, pp.71

[22] Francisco Alberto García Sánchez. Encéfalo: Anatomía y función. (Universidad de Murcia) pp. 11

[23] Ibid., pp. 8-10

[24] Guía metabólica. ¿Qué es la mielina? Link de la fuente: https://metabolicas.sjdhospitalbarcelona.org/ecm/enfermedad-krabbe/info/es-mielina

[25] Ángela Belmonte (2020). ¿Cómo es el núcleo de la neurona? Link de la fuente: https://acortar.link/c3IfoE

[26] Laura Fernández Soria. Segmentación automática de ramificaciones y espinas dendríticas a través de muestras obtenidas mediante microscopía confocal. (Madrid, septiembre 201) pp. 12

[27] Samuel Antonio Sánchez Amador. (2020) Botones sinápticos: qué son y cómo funcionan. Link de la fuente: https://psicologiaymente.com/clinica/botones-sinapticos

[28] Betsy J. Grey (2020)."Sex-Based Brain Differences and Emotional Harm", Duke Law Journal Online, vol. 70, pp.42

[29] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 37

[30] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 34

[31] Larry Cahill, "Why sex matters for neuroscience". Nature Reviews Neuroscience. AOP, 10 May 2006, pp. 2

[32] Ibid., pp. 41

[34] Ibid.

[36] Shaunti Feldhahn. The Male Factor: The Unwritten Rules, Misperceptions, and Secret Beliefs of Men in the Workplace (Crown Currency, 2009), pp. 47

[37] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 361-362

[38] Ibid., 356

[39] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 46

[40] Rubio, Alicia. Cuando nos prohibieron ser mujeres ...y os persiguieron por ser hombres: Para entender cómo nos afecta la ideología de género (Spanish Edition), pp. 65

[41] Ibid.

[42] Md Sahab Uddin (2018). "Brain Chemistry and Sex Differences: Are Male and Female Brains Really Varied?" Journal of Neuroscience and Neuropharmacology

[43] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 34

[44] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 91

[45] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 48

[46] Michael T. Ullman, Robbin A. Miranda y Michelle L. Travers. Sex Differences in the Brain (Oxford University Press, Inc, 2008) pp. 301

[47] Richard A. Lippa. Gender, Nature, and Nurture (Lawrence Erlbaum Associates, 2002. California State University) pp.81

[48] fisioonline. Definición - Qué es Estructura cuerpo calloso. Link de la fuente: https://www.fisioterapia-online.com/glosario/estructura-cuerpo-calloso

[49] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 37

[50] Beob-Yi Lee. (2009) A volumetric study of the corpus callosum in 20s and 40s Korean people. Link de la fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19597840/

[51] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 44

[52]  Diane F. Halpern. Sex Differences in Cognitive Abilities (Lawrence Erlbaum Associates, Inc. 2000, London) pp. 226

[53]  Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 34

[54] Rubio, Alicia. Cuando nos prohibieron ser mujeres ...y os persiguieron por ser hombres: Para entender cómo nos afecta la ideología de género (Spanish Edition), pp. 65

[55] Richard A. Lippa. Gender, Nature, and Nurture (Lawrence Erlbaum Associates, 2002. California State University) pp.81

[56] Shaunti Feldhahn. The Male Factor: The Unwritten Rules, Misperceptions, and Secret Beliefs of Men in the Workplace (Crown Currency, 2009), pp. 84-85

[57] G.J. De Vries, J.P.C. De Bruin y H.B.M. Uylings. Differences in the Brain. The Relation Between Structure and Function (Progress in brain research, vol. 6, 1984) pp. 363

[58] Ibid., texto entre paréntesis añadido.

[59] Dr. José Antonio Sánchez García (2015). ¿Qué es el hipotálamo? Lik de la fuente: https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/hipotalamo

[60] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 38

[61] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 100

[62] Diane F. Halpern. Sex Differences in Cognitive Abilities (Lawrence Erlbaum Associates, Inc. 2000, London) pp. 198

[63] Ibid.

[64] Ibid.

[65] Ibid.

[66] Carol Nagy Jacklin y Eleanor E. Maccoby. The Psychology of Sex Differences (Stanford University Press, 1974), vol. 1, pp. 244

[67] Luis Trelle. Las diferencias sexuales entre los sexos. pp. 122

[68] Alonso Fernández Guasti, Sandra Olvera Hernández y Nallely García Cárdenas. Diferenciación sexual del cerebro (2015, México) pp. 18

[69] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edición,CRC Press,2009. pp. 13

[70] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 46

[71] Frank P. M. Kruijver, Jiang-Ning Zhou, Chris W. Pool, Michel A. Hofman, Louis J. G. "Gooren and Dick F. Swaab (2000) Male-to-Female Transsexuals Have Female Neuron Numbers in a Limbic Nucleus", The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, Vol. 85, No. 5, pp. 2037

[72] Richard A. Lippa. Gender, Nature, and Nurture (Lawrence Erlbaum Associates, 2002. California State University) pp.118-119

[73] Doreen Kimura,"Sex Differences in the Brain". Scientific American Presents: Men, the Scientific Truth about Their Work, Play, Health & Passions. 1999, pp. 27

[74] Sarah Shahed. Gender Issues In Psychology (PSY512, 2011 Virtual University of Pakistan). pp. 29

[75] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 178-179

[76] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edición,CRC Press,2009. pp. 50

[77] Gabriela Rodríguez Manzo (2015). Sexo y cerebro, pp. 12

[78] Mark A. Gluck, Eduardo Mercado y Catherine E. Myers. Aprendizaje y memoria, del cerebro al comportamiento (Mc Graw Hill Educación, 2009) pp.47

[79] Louann Brizendine. Cerebro masculino (RBA Libros, Barcelona, 2013) pp. 72

[80] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 40

[81] Ibid.

[82] Ibid., pp. 39

[83] Luis Trelle. Las diferencias sexuales entre los sexos. pp. 130

[84] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 371

[85] Md Sahab Uddin (2018). "Brain Chemistry and Sex Differences: Are Male and Female Brains Really Varied?" Journal of Neuroscience and Neuropharmacology

[86] Louann Brizendine. The Female Brain, (2006, Broadway Books. New York) pp. 129

[87] Ibid pp. 130

[88] Shaunti Feldhahn. The Male Factor: The Unwritten Rules, Misperceptions, and Secret Beliefs of Men in the Workplace (Crown Currency, 2009), pp. 226

[89] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 62

[90] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 371

[91] Larry Cahill, "Why sex matters for neuroscience". Nature Reviews Neuroscience. AOP, 10 May 2006, pp. 2

[92] Ibid., pp 3 

[93] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 46

[94] Ibid., pp. 45

[95] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edition, CRC Press,2009. pp. 51

[96] Ibid.

[97] David M. Buss, The Evolution of Desire (New York: Basic Books, 1994), pp. 71.

[98] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 46-47

[99] Betsy J. Grey (2020)."Sex-Based Brain Differences and Emotional Harm", Duke Law Journal Online, vol. 70, pp.39-40

[100] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 358

[101] Ibid.

[102] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008), pp. 45-46

[103] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 372

[104] Mark A. Gluck, Eduardo Mercado y Catherine E. Myers. Aprendizaje y memoria, del cerebro al comportamiento (Mc Graw Hill Educación, 2009) pp.485

[105] Betsy J. Grey (2020)."Sex-Based Brain Differences and Emotional Harm", Duke Law Journal Online, vol. 70, pp.40

[106] Jaime Toro Gómez y Manuel Yepes Sanz. El cerebro del siglo XXI (Editorial El Manual Moderno, Colombia, S. A. S.2018) pp. 73

[107] Shaunti Feldhahn. The Male Factor: The Unwritten Rules, Misperceptions, and Secret Beliefs of Men in the Workplace (Crown Currency, 2009), cap. 5

[108] Ibid, pp. 110

[109] Ibid.

[110] Ibid.

[111] Ibid.

[112] Shaunti Feldhahn. The Male Factor: The Unwritten Rules, Misperceptions, and Secret Beliefs of Men in the Workplace (Crown Currency, 2009), pp. 226

[113] Ibid

[114] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 46

[115] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 208

[116] Ibid.

[117] Ibid, pp. 358

[118] Leonard Sax. Why gender matters (New York, 2005) pp. 31

[119] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 39-40

[120] Alicia Rubio. Cuando nos prohibieron ser mujeres ...y os persiguieron por ser hombres: Para entender cómo nos afecta la ideología de género (Spanish Edition), pp. 69

[121] Claire Gibson and Liisa A. M. Galea. Sex Differences in Brain Function and Dysfunction (2023, Springer) pp. 106

[122] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 175

[123] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 48

[124] Alicia Rubio. Cuando nos prohibieron ser mujeres ...y os persiguieron por ser hombres: Para entender cómo nos afecta la ideología de género (Spanish Edition), pp. 68-69

[125] Larry Cahill (2012). Scientific American, His Brain, her Brain. Link de la fuente: https://www.scientificamerican.com/article/his-brain-her-brain-2012-10-23/

[126] Bruce Goldman (2017). Stanford Medicine, "The cognitive differences between men and women". Link de la fuente: https://stanmed.stanford.edu/how-mens-and-womens-brains-are-different/

[127] Mark A. Gluck, Eduardo Mercado y Catherine E. Myers. Aprendizaje y memoria, del cerebro al comportamiento (Mc Graw Hill Educación, 2009) pp.485

[128] Walt Larimore and Barb Larimore, His Brain, Her Brain (Grand Rapids: Zondervan, 2008) pp. 46-47

[129] Ibid., pp. 87

[130] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 174

[131] Jaime Toro Gómez y Manuel Yepes Sanz. El cerebro del siglo XXI (Editorial El Manual Moderno, Colombia, S. A. S.2018) pp. 11o

[132] Md Sahab Uddin (2018). "Brain Chemistry and Sex Differences: Are Male and Female Brains Really Varied?" Journal of Neuroscience and Neuropharmacology

[133] Francisco J. Rubia. El sexo del cerebro: La diferencia fundamental entre hombres y mujeres (Ediciones Temas de Hoy, S.A. (T.H.), 2007. Madrid). pp. 108

[134] Betsy J. Grey (2020)."Sex-Based Brain Differences and Emotional Harm", Duke Law Journal Online, vol. 70, pp.38

[135] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 45

[136] Ibid.

[137] Louann Brizendine. El cerebro femenino (Barcelona, traducido al español por José Buxó, 2007, RBALibros) pp. 133

[138] Anh Tan, Wenli Ma, Amit Vira, Dhruv Marwha, Lise Eliot (2016). The human hippocampus is not sexually-dimorphic: Meta-analysis of structural MRI volumes. Link de la fuente: https://acortar.link/EXcs8z

[139] Debra Soh. The End of Gender: Debunking the Myths about Sex and Identity in Our Society (2020, Threshold Editions) pp. 45

[140] Larry Cahill, "Why sex matters for neuroscience". Nature Reviews Neuroscience. AOP, 10 May 2006, pp. 3

[141] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edición,CRC Press,2009. pp. 51

[142] Jill M. Goldstein, Larry J. Seidman, Nicholas J. Horton, Nikos Makris, David N. Kennedy, Verne S. Caviness, Jr, Stephen V. Faraone, Ming T. Tsuang (2001). Normal Sexual Dimorphism of the Adult Human Brain Assessed by In Vivo Magnetic Resonance Imaging. Fuente: https://academic.oup.com/cercor/article/11/6/490/370633

[143] Larry Cahill, "Why sex matters for neuroscience". Nature Reviews Neuroscience. AOP, 10 May 2006, pp. 3

[144] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 64

[145] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 361

[146] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 80

[147] Ibid, pp. 173

[148] Diane F. Halpern. Sex Differences in Cognitive Abilities (Lawrence Erlbaum Associates, Inc. 2000, London) pp. 226

[149] Ibid., pp. 198

[150] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 361

[151] Ibid., pp. 94

[152] Leonard Sax. Why gender matters (New York, 2005) pp. 29

[153] Richard A. Lippa. Gender, Nature, and Nurture (Lawrence Erlbaum Associates, 2002. California State University) pp.114

[154] Néstor Braidot. Cómo funciona tu cerebro para dummies (2013, Editorial: CEAC) pp. 213-214

[155] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 66

[156] Gluck, Mark A.; Mercado, Eduardo; Myers, Catherine E. Aprendizaje y memoria. Del cerebro al comportamiento. México, McGraw Hill/Interamericana Editores S. A., 2009, pp. 484.

[157] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 38

[158] Rubén C. Gur. Principles of Gender-Specific Medicine (2010, editorial: Academic Press. 2nd Edición), pp. 82

[159] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 63

[160] Fernando Maureira Cid. Amor, sexo y cerebro. Neurobiología del amor, la fidelidad y las orientaciones sexuales (Bubok Publishing S.L, 2020), pp. 95-96

[161] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 39

[162] Ibid.

[163] Ruben C. Gur, Tamara Bockow y Raquel E. Gur. Principles of Gender-Specific Medicine (2010, editorial: Academic Press. 2nd Edición), pp. 78

[164] Larry Cahill, "Why sex matters for neuroscience". Nature Reviews Neuroscience. AOP, 10 May 2006, pp. 6

[165] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 39

[166] Ibid.

[167] Ellis; Lee, Hershberger, Scott; Field, Evelyn; Wersinger, Scott; Pellis, Sergio; Geary, David; Palmer, Craig; Hoyenga, Katherine; Hetsroni, Amir; Karadi, Kazmer. sex differences: Summarizing More than a Century of Scientific Research. New York, Psychology Press, Taylor & Francis Group, 2008, pp. 58

[168] Tim Koscik, Dan O'Leary, David J. Moser, Nancy C. Andreasen y Clavija Nopoulos. Sex differences in parietal lobe morphology: Relationship to mental rotation performance (2009). Fuente: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0278262608002893

[170] Psico-Guia (mayo, 2021), Lóbulos Cerebrales. Fuente: https://www.psico-guiaclinica.com/lobulos-cerebrales/

[171] Gabriela Rodríguez Manzo (2015). Sexo y cerebro, pp. 12

[172] Claire Gibson and Liisa A. M. Galea. Sex Differences in Brain Function and Dysfunction (2023, Springer) pp. 76-77

[173] Cynthia L. Darlington. The Female Brain (Conceptual Advances in Brain Research) 2nd Edición,CRC Press,2009. pp. 180

[174] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 40

[175] Jill B. Becker, Karen J. Berkley, Nori Geary, Elizabeth Hampson, James P. Herman, and Elizabeth A. Young. Sex Differences in the Brain: From Genes to Behavior (Oxford University Press, 2008), pp. 61

[176] Fernando Maureira Cid. Amor, sexo y cerebro. Neurobiología del amor, la fidelidad y las orientaciones sexuales (Bubok Publishing S.L, 2020), pp. 91

[177] David C. Geary. Male, Female. The Evolution of Human Sex Differences (Third edition, American Psychological Association, 2021) pp. 378

[178] Ibid

[179] Ibid, pp. 377

[180] Claude MJ Braun. Of the sexesand their brains: The neuropsychology of sex differences, 2003, pp. 89

[181] Gregory L. Doctor Jantz Ph.D. (2014), Brain Differences Between Genders. Do you ever wonder why men and women think so differently? Fuente: https://n9.cl/rh8rb

[182] Zeenat F. Zaidi. "Gender Differences in Human Brain: A Review", The Open Anatomy Journal, 2010. pp. 42


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